Home_Page RittMartin Ritt

 (EEUU, 1914-1990)


Films:









1957 - 43 años
Dónde la Ciudad Termina
T.O.: Edge of the City
Director: Martin Ritt
Música: Leonard Rosenman










1958 - 44 años
Largo y cálido verano, El
T.O.: The Long, Hot Summer
Director: Martin Ritt
Música: Alex North










1958 - 44 años
Orquídea Negra
T.O.: The Black Orchid
Director: Martin Ritt
Música: Alessandro Cicognini










1959 - 45 años
Ruido y la Furia, El
T.O.: The Sound and the Fury
Director: Martin Ritt
Música: Alex North










1961 - 47 años
Un día volveré
T.O.: Paris Blues
Director: Martin Ritt
Música: Duke Ellington










1963 - 49 años
Hud
T.O.: Hud
Director: Martin Ritt
Música: Elmer Bernstein










1964 - 50 años
Cuatro Confesiones
T.O.: The Outrage
Director: Martin Ritt
Música: Alex North










1970 - 56 años
Odio en las entrañas
T.O.: The Molly Maguires
Director: Martin Ritt
Música: Henry Mancini










1987 - 73 años
Loca
T.O.: Nuts
Director: Martin Ritt
Música: Barbra Streisand










1990 - 76 años
Cartas a Iris
T.O.: Stanley and Iris
Director: Martin Ritt
Música: John Williams




Otros Films:

1957 MAS FUERTE QUE LA VIDA
1960 CINCO MUJERES MARCADAS
1962 CUANDO SE TIENEN VEINTE AÑOS
1965 EL ESPIA QUE SURGIO DEL FRIO
1967 UN HOMBRE
1968 MAFIA
1970 LA GRAN ESPERANZA BLANCA
1971 SOUNDER
1972 RISAS Y LAGRIMAS
1973 CONRACK
1976 LA TAPADERA
1978 LA SOMBRA DE CASEY
1979 NORMA RAE
1981 DOS HACIA CALIFORNIA
1983 LOS MEJORES AÑOS DE MI VIDA
1985 EL ROMANCE DE MURPHY


Biografía:
    Director de cine estadounidense, nacido en Nueva York. Comenzó su carrera dirigiendo e interpretando series de televisión en los años cincuenta, y como tantos otros directores pasó, en los mismos años, a engrosar la lista negra por su pasado comunista, tacha que no afectaría, sin embargo, a la continuidad de su carrera. En 1957 debutó como director cinematográfico con dos títulos, Donde la ciudad termina y Más fuerte que la vida. Un año después Ritt acertó de lleno con la historia y con el reparto. El largo y cálido verano (1958) desafiaba a los que encontraban las novelas de William Faulkner difíciles de llevar a la pantalla. Gran parte del mérito fue de los guionistas Harriet Frank Jr. e Irving Ravetch, sumado al hecho de que Ritt se reveló como un gran director de actores. En 1959 Ritt repitió con Woodward y volvió a adaptar una novela de Faulkner. El ruido y la furia se sitúa en el sur y muestra el favoritismo de Ritt por el espíritu de esta región, que también recoge en El largo y cálido verano, Norma Rae (1979) y Sounder (1971), y por una narrativa que baraja varias historias al mismo tiempo. Ese mismo año dirigió a Sophia Loren en Orquídea negra, una historia de amor con algunos rasgos de cine negro. El guionista Joe Stefano (que conseguiría el éxito con Psicosis y la serie de televisión En los límites de la realidad) puso a disposición del director un guión semiautobiográfico que dio como resultado un interesante personaje para Sophia Loren, ganadora de la Copa Volpi a la mejor actriz en el Festival de Venecia. La siguiente película de Ritt fue Cinco mujeres marcadas (1960), basada en la novela de Ugo Pirro. Silvana Mangano, Vera Miles y Jeanne Moreau dieron vida a algunas de las mujeres del título. Fue una de las producciones más ambiciosas de Ritt, con la que volvía a uno de sus escenarios favoritos, la Segunda Guerra Mundial. Tras Cuatro confesiones (1964), una versión bastante peculiar de Rashomon en la que Newman interpretaba de nuevo a un personaje indeseable, Ritt cambió radicalmente de tercio. El espía que surgió del frío (1965) está considerada una de las mejores películas del género, pero no fue un éxito de taquilla. Los dos últimos títulos de la década de los sesenta fueron, Un hombre (1967) y Mafia (1968). Ritt produjo la primera y dirigió de nuevo a Newman en otro pseudo-western que incorporaba un generoso retrato de los indios, aunque la película no está exenta de violencia. Ésta fue la sexta y última vez que Ritt y Newman trabajaron juntos y proporcionó a este último una de sus mejores interpretaciones. En la línea de las historias sociales, favoritas del director, está Odio en las entrañas (1970), una de las primeras incursiones en materia terrorista. Recoge la existencia de una organización secreta formada por mineros de Pennsilvania, descontentos con su situación, que trajeron de cabeza al gobierno, con explosiones, sabotajes y asesinatos, en torno a 1860. Risas y lágrimas (1972), fue también un melodrama, más actual, con personajes más complejos, y sin ningún ingrediente de evasión. Carol Burnett hacía su segunda incursión en el cine, deshaciéndose de todos los tics de su show televisivo. Dos secundarios, Epstein y Page, recibieron sendas nominaciones al Oscar y esta vez la taquilla sí fue generosa. No era de extrañar que en alguna ocasión Ritt sacara a relucir su inclusión en la lista negra. En 1976 produjo y dirigió La tapadera (1976), la historia de un guionista de los años cincuenta que ha pasado a engrosar la mencionada lista y ha de buscarse una tapadera que firme sus trabajos y así pueda venderlos a los productores de televisión. Woody Allen aceptó protagonizarla. No sólo estaban implicados los intereses del director, sino los del guionista Bernstein y el actor Mostel, que también habían corrido la misma suerte en el pasado. El guión ganó un Oscar y por el camino quedó, bajo el personaje que interpretaba Mostel, un homenaje a Phillip Loeb que se había suicidado después de ser despedido de televisión y añadido a la tristemente famosa lista negra.

Más tarde dirigió uno de sus mejores trabajos, Norma Rae (1979), protagonizado por Sally Field, quien obtuvo aquí su primer Oscar, supuso para Ritt un empujón que no experimentaba desde hacía más de diez años. La historia de una mujer relacionada con los sindicatos de trabajadores dio más dinero del que cabía esperar (más de diez millones de dólares en la fecha de su estreno). Ritt utilizó gran parte del equipo con el que había trabajado en otras historias sureñas y consiguió dotar de una gran calidad a un guión muy sencillo. Sobre todo quedó satisfecho de su trabajo con Sally Field, a quien contrató de nuevo en su siguiente película. Dos hacia California (1981), que tiene como protagonista a una prostituta que se enamora de un boxeador que no puede pagarle. La película, con la estructura de una road movie, recuerda ligeramente al cine de Capra de los años treinta, aunque Ritt no supo mantener el ritmo hasta el final. Después de Los mejores años de mi vida (1983), un título menor basado en las memorias de la escritora Marjorie Kinnan Rawlings, Ritt dirigió El romance de Murphy (1985), que vino a significar un cambio en el planteamiento de las historias de amor de la época. En primer lugar, no estaba centrado en adolescentes, y en segundo lugar, no era un amor a primera vista. Sally Field y James Gardner interpretaron a los personajes que había creado el dúo Harriet Frank Jr.-Irving Ravetch, dos adultos que, de una forma similar a la que después describiría Cartas a Iris (1990) tomaban contacto, conscientes de que lo más probable era que cada uno siguiera su propio camino. Gardner fue nominado al Oscar y también lo fue el director de fotografía, William Fraker. Las dos últimas películas de Ritt, Loca (1987) y Cartas a Iris (1990) estuvieron dotadas de una especial ternura. Fueron hechas para un personaje femenino. En la primera, Barbra Streisand es una prostituta reivindicativa que se enfrenta a un juicio por asesinato cuyo resultado puede encerrarle de por vida en una institución mental. El guión no es de los mejores con los que trabajó Ritt, pero el personaje central tiene un tratamiento más progresista de lo que es normal en el cine americano. El matrimonio compuesto por Frank y Ravetch fue el autor de Cartas a Iris (1990), un fructífero entendimiento escénico entre Jane Fonda y Robert De Niro. El principal interés del director aquí, como en la mayor parte de su filmografía, fue reseñar, sobre todo, dos circunstancias sociales de especial importancia en cualquier país: por una parte, el analfabetismo, y por otra, la problemática de las jóvenes madres solteras que han de abandonar los estudios y buscar un trabajo para poder criar a sus hijos. Estos dos títulos fueron no sólo los dos últimos trabajos del director antes de su muerte, sino la culminación de su preocupación por los problemas de la clase trabajadora. Fiel a sus principios durante toda su carrera, Ritt se enfrentó, aunque no sin altibajos, a los mecanismos y temas de la industria hollywoodiense. Falleció el 8 de diciembre de 1990.  © Cristina Manzano


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