Home_Page FeyderJacques Feyder

 (Bélgica, 1885-1948)


Films:









1926 - 41 años
Carmen
T.O.: Carmen
Director: Jacques Feyder
Música: Ernesto Halffter










1929 - 44 años
Beso, El
T.O.: The Kiss
Director: Jacques Feyder
Música: William Axt
O.M.: Pyotr Ilyich Tchaikovsky









1934 - 49 años
Signo de la Muerte, El
T.O.: Le Grand Jeu
Director: Jacques Feyder
Música: Hanns Eisler










1935 - 50 años
Kermesse Heroica, La
T.O.: La Kermesse Héroïque
Director: Jacques Feyder
Música: Louis Beydts










1935 - 50 años
Pensión Mimosas
T.O.: Pension Mimosas
Director: Jacques Feyder
Música: Armand Bernard










1937 - 52 años
Condesa Alexandra, La
T.O.: Knight Without Armour
Director: Jacques Feyder
Música: Miklos Rozsa




Otros Films:

1921 LA ATLANTIDA
1922 CRAINQUE BILLE
1923 LA OTRA MADRE
1924 GRIBICHE
1928 LES NOUVEAUX MESSIEURS
1928 TERESE RAQUIN
1931 AL DESPERTAR
1931 EL HIJO DEL DESTINO
1932 ANA CHRISTIE
1932 SI EL EMPERADOR LO SUPIERA
1938 PAYASOS
1939 LA LEY DEL NORTE
1941 UNA MUJER DESAPARECE
1946 MACADAM (con Marcel Blisténe)


Biografía:
    Director de cine belga, nacido en Ixelles y muerto en Prangins (Suiza). Su verdadero nombre era Jacques Fréderix. Aunque natural de Bélgica y considerado junto con Andre Delvaux como el más excelente de los directores de ese país, muchos historiadores lo vincula también como un miembro de la historia del cine francés. Poco antes de la Primera Guerra Mundial actuó en Lyon, donde conoció a la que habría de ser su esposa, la actriz Françoise Rosay. En 1916 le contrata como director el famoso productor Gaumont, para el que realizó una buena cantidad de filmes. De 1921 es la primera película importante en su carrera, La Atlántida. Durante algún tiempo Feyder insistió en rodar adaptaciones literarias, como por ejemplo Carmen (1926). En 1928 los norteamericanos, siempre atentos a las figuras que surgían en Europa, le ofrecieron un contrato para trabajar al otro lado del Atlántico. La oferta le vino de la mano de la MGM y el director franco-belga se instaló en California. Feyder trabajó con Greta Garbo en su última película muda, El Beso (1929). Trabó amistad con grandes estrellas como Murnau, Jannings y otros. Pero a pesar de todo, los Feyder decidieron retornar a Europa, pues no acababan de adaptarse a las formas de trabajo de los grandes estudios. Ya en Europa inició una colaboración con Charles Spaak, guionista belga de gran prestigió en los años treinta y cuarenta, miembro de una importante familia de actores y políticos. El signo de la muerte (1934) fue el fruto de su primer encuentro. El efecto narrativo de que una mujer rubia, apareciese luego de castaña y el tratamiento del tema, forjan el antecedente de lo que años más tarde llegaría a ser Vértigo. Después vino Pensión Mimosas (1935), otra obra de gran éxito, donde su mujer, Françoise Rosay, tuvo una destacada actuación. En este mismo año se va a producir el que será el mayor triunfo de su carrera y una de las películas cumbres de la cinematografía europea de la primera mitad del siglo. Se trata de La Kermesse heroica (1935), un filme que describe una anécdota de los Tercios españoles en Flandes y que, rodada en tono de comedia, era un brillantísimo ejercicio de puesta en escena, interpretación y descripción de personajes. La película obtuvo galardones importantes y respaldó la personalidad de Feyder como uno de los directores con mayor talento de la época.

Como resultado del éxito obtenido, fue llamado a Inglaterra, por el poderoso Alexander Korda, para rodar la adaptación de una novela de James Hilton titulada La condesa Alexandra (1937). Aunque los protagonistas eran nuevamente actores de prestigio como Robert Donat y la ambigua Marlene Dietrich, Feyder volvía a tropezar con el maleficio de que no lograba el mismo éxito cuando rodaba en Francia que cuando lo hacía en otra lengua. Durante la guerra y en especial durante la ocupación de Francia, Feyder se trasladó a Suiza donde rodó Una mujer desaparece (1941), en la cual Françoise Rosay interpretaba a cuatro mujeres diferentes. Tras la guerra, entró en un mal período. Nunca fue colaboracionista, pero hubo quien consideró que había alimentado algún tipo de simpatía por los alemanes. Aunque jamás se le formuló ningún tipo de acusación, lo cierto es que sufrió un período depresivo, donde el trabajo escaseó para él. El matrimonio tuvo que valerse entonces de la actividad de la esposa, que realizó giras teatrales por Francia y el norte de África, con textos escritos por el marido. Mientras Feyder se dedicó a la enseñanza del cine en Ginebra y a escribir un libro sobre cine. Cuando se produjo el retorno a París, el director ya no volvió a ser el mismo de antes. El conflicto bélico dejó profundas huellas tanto morales como intelectuales. Había además una nueva generación llamando a los escenarios, los gustos, por otro lado, estaban cambiando y Feyder se sentía viejo y fatigado. Su última colaboración para el cine fue en Macadam (1946), donde llevó a cabo una supervisión artística, pues el director de la cinta fue Marcel Blisténe. Con su muerte desaparecía el más importante de los directores de Bélgica.  © S. Sánchez González


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