Home_Page KeighleyWilliam Keighley

 (EEUU, 1889-1984)


Films:









1935 - 46 años
Contra El Imperio Del Crimen
T.O.: G Men
Director: William Keighley
Música: Bernhard Kaun










1937 - 48 años
Príncipe y el Mendigo, El
T.O.: The Prince and the Pauper
Director: William Keighley
Música: Erich Wolfgang Korngold










1938 - 49 años
Robin de los bosques
T.O.: Adventures of Robin Hood
Director: Michael Curtiz & William Keighley
Música: Erich Wolfgang Korngold










1941 - 52 años
Hombre Que Vino A Cenar, El
T.O.: The Man Who Came to Dinner
Director: William Keighley
Música: Frederick Hollander










1948 - 59 años
Calle Sin Nombre, La
T.O.: The Street with No Name
Director: William Keighley
Música: Lionel Newman










1950 - 61 años
Cerco de Fuego
T.O.: Rocky Mountain
Director: William Keighley
Música: Max Steiner










1953 - 64 años
Señor de Balantry, El
T.O.: The Master of Ballantrae
Director: William Keighley
Música: William Alwyn




Otros Films:

1934 DRA. MONICA
1935 AGENTE ESPECIAL
1936 LOS VERDES PRADOS
1936 BALAS O VOTOS
1937 INVITACION AL BAILE
1939 MUERO CADA AMANECER
1940 THE FIGHTING 69TH
1940 ZONA TORRIDA
1940 NO TIME FOR COMEDY
1941 UNA NOVIA CONTRA REEMBOLSO
1942 GEORGE WASHINGTON DUERME AQUÍ
1947 SERENATA EN MÉXICO
1951 CERCA DE MI CORAZON


Biografía:
    Director de cine estadounidense, nacido en Philadelphia. Cuando William Keighley decide cambiar Nueva York por la soleada California y llega a Hollywood no es del todo un desconocido, pues ya era un veterano de las tablas como actor y, más tarde, como director de escena. El sonoro, como a muchos otros, resulta una atracción para el ya veterano Keighley y, tras un pequeño periodo de aprendizaje y toma de contacto con el nuevo medio (como director de diálogos y ayudante de dirección), comienza a trabajar en este género en 1932 con El rey de los fósforos, que dirige junto a Howard Bretherton (director que vivió sus mejores momentos en las lides del montaje) junto al que también hizo su segunda película, Ladies They Talk About (1933). Contratado por la Warner Bros., con la que pasó prácticamente el resto de su carrera, fue asignado a productos de todos los géneros, especialmente en el cine de gángsters y la aventura. En la comedia tampoco se desenvolvió mal, como lo prueba su adaptación de la célebre obra teatral de George S. Kaufman y Moss Hart The Man Who Came to Dinner (1941) y una bonita, y fantástica, visión de la Biblia a través de los ojos de unos niños negros, The Green Pastures (1936), según la obra de Marc Connelly, que sería Premio Pulitzer en 1930. A Keighley se debe también una película clásica dentro del género bélico que tuvo gran repercusión comercial, The Fighting 69th (1940), con James Cagney y Pat O’Brien en la interpretación, y la realista fotografía de Tony Gaudio (uno de los grandes fotógrafos de la Warner) y los efectos visuales de Byron Haskin (el futuro director de La guerra de los mundos); y un buen western, Cerco de fuego (1950), donde los indios daban muerte a todo un comando de soldados a las órdenes de Errol Flynn. Poseía Keighley un inteligente instinto para la acción y el ritmo, y antes, precisamente con Errol Flynn delante de la cámara, había dado dos excelentes, si no magistrales, muestras de dominar el género de aventuras. The Prince and the Pauper (1937) en la que además de Flynn, Keighley se benefició de la excelente interpretación a cargo de Claude Rains y de la fastuosa banda sonora de Erich Wolfgang Korngold para realizar, a partir de la novela de Mark Twain, un filme clásico pleno de emoción y comedia. Al igual que Robín de los Bosques (1938), el otro gran clásico de la aventura de Keighley, si bien, aquí debe compartir honores con el gran Michael Curtiz. Los mismos protagonistas (Olivia de Havilland y Basil Rathbone se unieron a los Flynn y Rains), el mismo músico (aquí ganó el Oscar) y más aventura si cabe, pues esta versión del arquero de Sherwood es sin discusión una delicia que el tiempo no ha podido en ningún momento palidecer. Se dice que la parte dirigida por Keighley era la menos personal; algo lógico si pensamos que Curtiz era uno de los directores más brillantes de Hollywood, pero lo cierto es que todo el filme rezuma entretenimiento por cada fotograma que pasa y por cada flecha que es lanzada. Por supuesto que Keighley legó a la historia del cine negro tres o cuatro magníficas muestras del género. Contra el imperio del crimen (1935), dirigida por Keighley y bellamente fotografiada por Sol Polito, narraba cómo un joven (James Cagney), aunque había sido criado por un gángster, se une al F.B.I. cuando una banda de malhechores mata a su mejor amigo. Bullets or Ballots (1936), con Edward G. Robinson y, sobre todo, la magnífica Each Dawn I Die (1939), de nuevo con Cagney, que asentó de forma definitiva el prestigio de Keighley en este tipo de películas. A partir de 1942, su producción bajó ostensiblemente, si bien no ocurrió lo mismo con su profesionalidad. Volvió a la serie negra con una bonita película que llevaba por título La calle sin nombre (1948), con Richard Widmark, y firmó una rítmica versión de la novela de Stevenson El señor de Balantry (1953), su última película. Ya mayor, decidió retirarse a vivir más tranquilos días a París acompañado de su esposa, la actriz Genevieve Tobin.  © Juan Carlos Paredes


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