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  : : : : : Juan Bautista Alberdi - Figarillo : : : : :
  Juan Bautista Alberdi

    - Figarillo -
   (Argentina, 1810-1884)
Alberdi
  Escritor, sociólogo, jurista y político argentino, nació en Tucumán. Realizó los primeros estudios en su ciudad natal. En 1824 recibió una beca para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires, donde conoció a Miguel Cané (padre), con quien compartió la lectura de Julia, de Rousseau. Su obra ha ejercido una considerable influencia en las instituciones políticas argentinas. Entre finales de la década de 1820 y comienzos de la de 1830 desarrolló su gusto por la música, improvisando y componiendo minués, valses y cielitos, y tocando el piano y la flauta. Las primeras obras de Alberdi son, precisamente, dos pequeños tratados donde sintetiza sus teorías sobre la música: El espíritu de la música a la capacidad de todo el mundo y Ensayo sobre un método nuevo para aprender a tocar el piano con la mayor facilidad, ambos de 1832. En la década de 1830 profundizó sus contactos con la generación romántica, especialmente con Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez. Esta relación culminó en 1837, con la inauguración del Salón Literario, en la que participaron escritores como Vicente Fidel López y Marcos Sastre. Ese mismo año publicó Memoria preliminar al estudio del derecho. Poco antes, en 1834, escribió la Memoria descriptiva de Tucumán, cuyo análisis consistía en la refutación de la teoría de Montesquieu acerca del influjo del clima en la tendencia a la libertad o esclavitud de los pueblos. Su labor periodística se inició en La Moda, gacetita semanaria de música, de poesía, de literatura, de costumbres, de modas, dedicada al bello mundo federal, cuyo primer número apareció en noviembre de 1837. Allí publicó artículos de costumbres al estilo de Mariano José de Larra (Fígaro), firmados con el seudónimo Figarillo. A finales de ese mismo año, Alberdi se exilió en Montevideo, donde reabrió el semanario con el nombre El iniciador, de fugaz duración. En este nuevo período publicó dos obras teatrales: Crónica dramática de la Revolución de Mayo (1839) y El gigante Amapolas y sus formidables enemigos, o sea fastos dramáticos de una guerra memorable (1841). En 1843 tuvo que marcharse de Montevideo y emprendió un viaje por mar a Europa. De esta experiencia surgieron libros como El Edén, compuesto por textos en prosa y en verso, Veinte días en Génova y el poema en prosa Tobías o la cárcel a la vela, escrito durante el viaje de regreso a América, concretamente a Valparaíso, donde permaneció diez años. En 1847 escribió La República Argentina, treinta y siete años después de su Revolución de Mayo (1847).

En 1855 fue enviado en misión diplomática a Europa. Su objetivo era impedir que las naciones extranjeras reconociesen a Buenos Aires como estado independiente de la Confederación Argentina. Firmó en España un acuerdo por el que se ratificaba la independencia argentina. Declarada la Guerra de la Triple Alianza, escribió varios folletos contra el imperio brasileño que aparecieron reunidos bajo el título El Imperio del Brasil ante las democracias de América. En 1871 escribió una curiosa obra satírica titulada Peregrinación de Luz del Día, o viaje y aventuras de la Verdad en el Nuevo Mundo. Coherente con la idea de que “la gloria es la plaga de nuestra pobre América del Sud”, Alberdi se propuso en esta obra realizar una disección de los vicios del poder eligiendo distintos personajes de la escena universal: Tartufo (Sarmiento); Don Quijote (Mitre), preocupado por fundar una república de carneros en la Patagonia; la corte de los aduladores representados por Tenorio, Basilia y Gil Blas. Fígaro (el propio autor) culmina el texto con un discurso sobre el “sufragio universal de la universal ignorancia”. Salvo un breve periodo entre 1879 y 1880, Alberdi permaneció en el exilio europeo sin dejar por ello de escribir sobre lo que consideraba su sistema de pensamiento y de fustigar las traiciones de los liberales en el poder. En 1874 escribió las Palabras de un ausente en que explica a sus amigos del Plata los motivos de su alejamiento. Ese mismo año fue nombrado miembro correspondiente de la Real Academia Española. Su última obra se titula La República Argentina consolidada en 1880 con la ciudad de Buenos Aires por Capital. Entre los escritos póstumos cabe destacar El crimen de la guerra. Allí proponía Alberdi la formación de una Sociedad de Naciones para preservar la paz, a la que consideraba la cara complementaria de la libertad. Desde el punto de vista religioso, reivindicaba el cristianismo por sus postulados de armonía y por su universalidad. Consideraba el comercio como un remedio contra la guerra por su capacidad de unir a los pueblos en sus necesidades comunes. Si la guerra implica despoblar resulta, por tanto, negadora de cultura, industria y civilización. Dejando de lado deslices ideológicos (propios, por otra parte, de la época) como el concepto de ineptitud racial aplicado a la población indígena, la importancia de Alberdi reside sobre todo en su utópica defensa de una filosofía como principio de unidad nacional, así como en su rechazo de los partidos y facciones.  © M.E.

Textos:


Bóveda (fragmento)
Sistema económico y rentístico... (fragmento)
Veinte días en Génova (fragmento)
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