El Nano (fragmento)Alejandro Briner

El Nano (fragmento)

"Y si hablamos de la tierra, no debe haber un ingeniero agrónomo en el mundo que sepa tanto de la tierra como un vulgar colimba. Porque uno llega a distinguirla por el color, por el olor y también por el gusto. Sí, el gusto. El colimba que niegue haber tragado tierra es un miserable mentiroso. En cuanto a derecho, creo que en ninguna parte hay un código de justicia tan severo. Yo qué sé si esa justicia es justa, eso no es asunto mío. Lo que sé es que hay cosas permitidas y cosas que están prohibidas. Lo que sé es que un coronel vale más que un capitán y un capitán vale más que un teniente. Y eso no lo mueve nadie. No hay acomodo ni excepción ni nada. Se cuentan los soles en el hombro: tres soles valen más que uno. Y no hay nada que hacerle. Yo no entiendo por qué algunos piensan que eso es injusto: el as de espadas mata al siete bravo. Así de fácil.
Pero en realidad, la carrera que más te enseña la colimba no es medicina ni derecho, no es agronomía ni veterinaria. Lo que se aprende a pasto cada día es lo que había empezado a estudiar el Nano: psicología. Al principio, cuando el Nano me explicaba, yo pensaba que era una complicada, algo del inconsciente y de los sueños, pero cuando me habló de la microjunática, me avivé enseguida: hay que ser ligero y andar con los ojos bien abiertos. Eso es la psicología. Y de eso te empachas en la colimba.
Los primeros días son un poco duros. Yo perdí a mi vieja de chiquito y de mi viejo nunca supe nada, pero los otros muchachos, los que tenían viejos, estaban un poco perdidos, como desamparados. Y veía cómo se abrazaban a la vieja los días de visita (durante el primer mes no salió nadie) y parecía una de esas cintas de guerra, ¿viste esa escena en que el soldado se abraza a su familia en un andén lleno de gente, el humo del tren envolviéndolo todo, y hay palmadas en el hombro y manos que se agitan y pañuelos y lágrimas por todas partes? Bueno, igual pero sin humo. Yo les decía que eran unos maricones, pero me parece que si no venía a verme la tía Herminia con la torta pascualina, hubiera tenido que bajarme yo solo la botella de caña para poder dormirme. "



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