El regreso del soldado (fragmento)Rebecca West

El regreso del soldado (fragmento)

"Sentía ciertamente un frío orgullo intelectual ante su rechazo a recordar su próspera madurez, ante su determinación a habitar el tiempo de su primer amor, porque demostraba que estaba mucho más cuerdo que el resto de nosotros, que nos tomamos la vida tal como viene, cargada de lo innecesario e irritante. Incluso estaba dispuesta a admitir que su elección de lo que era para él la realidad, al margen de todas las numerosas evidencias puestas ante él por el mundo, su hábil recuperación de la perla perdida de la belleza era la demostración de talento que siempre había esperado de él. Pero no hacía más llevadera la dolorosa exclusión de su vida de la que yo era objeto.
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Su amor era inmutable. Eso dijo mientras la tomaba de nuevo en brazos para bajarla del nicho. Y mientras hablaba el cálido cuerpo de ella se fundía entre sus brazos hasta desaparecer. Entonces las columnas que parecían solidas y negras contra la marea trémula de la luz de la luna y las estrellas se tambalearon y desaparecieron. Se encontró yaciendo en un mundo odioso, en el que marañas de alambre de púas formaban crueles nudos contra un cielo lívido repleto de ruidos atronadores y llamaradas ardientes y gritos pidiendo agua y los camilleros le lastimaban la espalda de una forma insoportable.
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Sabía muy bien que cuando uno es adulto debe llevarse a los labios la copa del vino de la verdad que, sin ser dulce como la leche, inunda su boca con su intensidad, y comulgar con la realidad o de lo contrario caminar siempre encorvado y empequeñecido como un enano.
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¿Por qué me revelaron sus lágrimas –se pregunta Jenny- algo que aprendí hace tiempo pero que había olvidado en mi alocado amor, que existe una sequía que debemos padecer o de lo contrario no seremos completamente humanos? Sabía que uno debe conocer la verdad. "



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