El amor verdadero (fragmento)José María Guelbenzu

El amor verdadero (fragmento)

"Tuvo que ser muy duro para ella, mucho más que para mí. En realidad yo me comporté como un inconsciente o, mejor dicho, como un egoísta, que no está reñido con lo anterior en punto a comportamiento. Porque, en realidad, Clara sufrió de veras, sufrió una desgarradura interior que hizo que todo su mundo personal se tambaleara, y yo, en cambio, me apunté, con la habilidad de los escurridizos, a la protección emocional que me brindaban las niñas. Clara no tenía antídoto y yo sí. Al no asumir esa diferencia fui cruel y, naturalmente, me merecí lo que estaba por venir.
Un día, mucho tiempo antes, mi padre, hablando conmigo de cuestiones políticas y exasperado por nuestras diferencias, me dijo: «Lo más triste para un padre es descubrir que la experiencia es intransmisible. Y lo peor es que algún día lo sentirás tú también en tu propia carne». Me lo podría haber dicho respecto a los estudios, los amores, en fin, sobre cualquier asunto de importancia porque ahora sé que es cierto y entiendo la generosidad de su segunda afirmación. No lo deseaba para mí, pero sabía que era inevitable y eso le dolía más que su propia frustración. Ahora que soy más viejo que mi padre entonces, me pregunto por qué esta condición es así. Es cierto que la experiencia es algo estrictamente personal y, en buena lógica, eso la hace rebelde al consejo, pero ¿cómo no rebelarse ante un suceso dañino que vemos venir sobre un ser querido y tener que soportar la inconsciencia con que se arroja a su encuentro? Pues bien, fue nuestra inexperiencia, mía y de Clara, la que causó el primer daño serio a nuestra relación, y de no haber sido por la magia, que sigue siendo el mayor encanto de la existencia, quizá nos hubiéramos estrellado. Ésa era la diferencia entre mi padre y Cadavia; mi padre era la experiencia; Cadavia, la magia. Aquel anillo que una niñita depositó bajo mi lengua estando dormido poseía poderes extraordinarios; o así lo hemos creído con una firmeza que para sí la quisieran los santos mártires. "



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