Hablo como hombre (fragmento)Max Aub

Hablo como hombre (fragmento)

"Mientras, andaban cargando el medio avión que necesitábamos para acabar de filmar las secuencias todavía posibles de la película. En el camión iban el material, las cámaras; en otros tres coches, los actores, los técnicos. Llegamos a Figueras con la intención de seguir trabajando. Se había olvidado el tripié. Quisimos volver, pero Barcelona estaba ya en manos de los fascistas. Los carpinteros se pusieron a fabricar uno. Llegó la aviación enemiga, destruyó parte de la ciudad. Seguimos hacia la frontera y dada la avalancha humana hubimos de dejar el camión a unos cuantos kilómetros de Bourg Madame. Entramos en Francia por Cerbère. Volví a España por Bourg Madame; el cinco o el seis de febrero logramos pasar, ante ojos asombrados, aquel avión cortado por la mitad que llevamos a los estudios de Joinville para acabar de filmar lo que vais a ver. Pocos días antes de la declaración de la segunda Guerra Mundial, una mañana, en un cine de los Campos Elíseos, presentamos la película al gobierno de la República.
No la volví a ver hasta hace año y medio, en París, en la Cinemateca francesa. Hablé, como ahora, antes de verla.
Me hizo un efecto extraño; recordaba la filmación plano por plano (número por número, como decimos aquí) y vi un primitivo del cine, una película hierática, quieta, distinta de la que hicimos. El tiempo y la historia nutren con su savia las obras de arte. Los hombres solos no acaban nunca de saber lo que hacen.
Los actores principales fueron profesionales, algunos muy conocidos, pero la base, todos los papeles secundarios, fue auténtica gente del pueblo a la que, después de explicar la situación, desesperados, dejábamos hablar a su modo y manera. Esto da a la película su realidad, su autenticidad, pero también su lentitud, su hieratismo, y, tal vez, su grandeza. Cuando digo hieratismo me refiero a todos sus sentidos: lo sagrado, el sacerdocio, cierta escritura jeroglífica y también al estilo, al ademán, afectado.
En esta película desigual, deshecha, está sin embargo, a mi juicio, uno de los grandes capítulos del cine de nuestro tiempo —de mi tiempo— cuando el fascismo daba cara a cara su nombre, e intentamos tender, sobre la poesía de la soledad y de la muerte, un puente de fraternidad humana. Se hundió: quedan estas ruinas. Y otras, desde luego.
No es un documental sino un documento. Un homenaje del pueblo español a tantos luchadores venidos de todas las partes del mundo para defenderle, y, al mismo tiempo, un homenaje de éstos al pueblo español, defensor de su honra y su libertad. "



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