El asesinato del perdedor (fragmento)Camilo José Cela

El asesinato del perdedor (fragmento)

"Moncho Wilberforce predicaba templanza a los ilotas, escuchadme bien, la ciencia conduce al pecado y sólo los inocentes se salvan, defendeos cerrando las hojas de los libros, cerrando los ojos al conocimiento, los ignorantes que conservan el espíritu puro no son jamás culpables, los dioses no son sabios sino adivinadores, intuitivos, sabio es el demonio y sus alcahuetes, la sabiduría acaba dando por buena a la soberbia y envenena las almas, los animales son más felices que los hombres porque no tienen alma sino la huella del rumor del monte, incendiémonos cerrando los ojos, negándonos a la idea, perfeccionando pacientemente nuestra calidad vegetal, la ciencia conduce al pecado y sólo se salvan los últimos poetas de la ignorancia.
A Esteban Ojeda le gusta escribir en primera persona, siempre es más fácil. Yo es como si fuera Mateo Ruecas, cierro los ojos y me siento Mateo Ruecas, el perdedor del que se habla en esta verdadera historia. Mi novia se llama Soledad, todos le decimos Sólita, es morena como casi todas y camina muy bien, muy prieta y elegante y airosa, a mí me la pone dura sólo verla pasar, también tiene la voz algo ronca y melodiosa, a mí me la pone dura sólo oírla por teléfono, a Sólita le gusta el trajín y permite los sobos, es tímida pero consentidora, lo justo de consentidora, cierra los ojos y deja que yo haga mi trabajo, vamos, yo creo que se me entiende, Sólita aprobó el COU y también sabe coser y cocinar, su madre se encargó de enseñarle. Aquel día, medio en la sombra y en un rincón del bar de Celestino, según se llega al servicio, al olor ya estábamos acostumbrados, ésa es la verdad, Sólita y yo, también los amigos con sus chicas, bebíamos cocacola con vino, está mejor con coñac pero pega más duro, y picábamos un poco de todo, Celestino no es nada avaro con los clientes, soldaditos de Pavía, chochos, avellanas y almendras, cangrejos, patatas fritas en la casa, chorizo, Celestino tampoco era caro, se conoce que le gustaba cuidar a la clientela. Hace calor, mucho calor, para mí que esto del calor influye, y todos nos dábamos el lote bañados en sudor, arropados por el sudor, da gusto, las manos resbalan y la carne que se magrea, bueno, allá por donde se magrea, suda más, la saliva también ayuda y al final se pierden hasta las voluntades, las moscas son tantas que ya es igual, la mayoría se están quietas o atrapadas en las cintas pegajosas, por algunas partes parece que hierven, el nombre del bar es lo de menos, además mi confesor, que también es abogado, me dijo que no lo pusiera, la pareja de Antolín no habla español, es extranjera, puede que inglesa o sueca, portuguesa no es ni mora tampoco, a Antolín y su pareja esto no les importa porque para lo suyo se entienden bien, esto del sobo es como el esperanto, Nicolás desvirgó a la novia como pudo, esto ya se dijo, Martirio, o sea la novia de Nicolás, no participa mucho pero tampoco pone dificultades, no es muy activa pero sí muy pasiva a lo manso, Visi, la medio novia de Leoncio, es hermana de Reyes, la que fue novia de Leoncio y se le ahogó en el río, a Reyes le gustaba mucho el anís Machaquito, cualquier anís seco, Eusebio y Marisol van a lo suyo, no se quieren demasiado pero se dan gusto, y Fidel, sólo queda Fidel, tiene trincada a la Romulita, a las dos niñas de la boticaria les compró un rollo de papel de retrete a cada una, las conversaciones entre parejas verriondas son siempre las mismas y además van languideciendo y perdiendo significado, también sentido, paso a paso, ¿me quieres mucho?, ¿me querrás siempre?, una pausa, ¿te doy gusto?, ¿gozas, vida?, otra pausa, ¡cógemela, amor, tómala entera!, ¡no puedo, estoy con el mes!, ¡suéltate la blusa y dame las tetas!, otra pausa, ¡ay, ay, toma la leche, tía puta, amor mío, cómo me haces gozar!, otra pausa, ¡cómo te he puesto!, toma el pañuelo, ya me lo devolverás, fin, España 3 Irlanda del Norte 1, a lo mejor todo esto que queda escrito es mentira y allí no pasó nada de nada, en estas cuestiones suele exagerarse mucho, don Cosme, el señor juez, dice que es verdad y que todos los mozos y las mozas estaban en actitud libidinosa, don Cosme llama viciosos antisociales a los jóvenes cachondos, hay que acabar con esta corriente de corrupción, lo que piense un juez importa poco pero puede tener muy graves consecuencias, muy doloroso remate, aquí hubo un muerto. A mí me gusta ver volar a la curruca tomillera, pajarito de modestos colores armoniosos. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com