El canillitas (fragmento)Artemio de Valle Arizpe

El canillitas (fragmento)

"Tenía el bellaco honestas utilidades, «buscas» que se decían. Apañaba buenos reales, medios y cuartillas que honradamente iba compartiendo con el alcaide o con el sotalcaide. Alquilaba los petates para dormir, atestados convenientemente de chinches y de pulgas como amaestradas para el piquete; si algún preso quería el lujo de sábanas, se las facilitaba con bastante mugre, como era natural, que servía a las mil maravillas para cerrar algo más su trama sutilísima; con hacerse de la vista gorda lograba buena ganancia porque se jugara dinero o por permitir que entrase chinguirito, o no recoger el que pasó de ocultis, y aun lo vendía con su alumbre respectivo, o compuesto con su hojasén, o sus cáscaras de naranja y de lima, o su anís, según lo demandara el gusto caprichoso del cliente; hacía cómodos préstamos de ocho con dos, nada usurarios, sobre prendas de los penados, zapatos, cobijas, calzones, guitarras y otras alhajas.
Un preso, también de los temerones, tenía el ladronil y provechoso cargo de «animero». Para cada tres presos el Estado daba con un desprendimiento que por generoso infundía susto, una pieza de pan, grande y dura, con más salvado que harina y más tierra que salvado, y como los delincuentes no tenían con que partirla, y, además, si la rebanaban para que no hicieran lo que dice el rimado refrán que el que comparte y reparte y al repartir tiene tino, siempre deja de consino para sí la mejor parte, para que esto no aconteciera había dos o tres a los que se les nombraba pomposamente «oficiales de contar raciones», quienes con un cuchillo que imponía temeroso respeto porque era tan grande como la cuaresma, partían el mentado pan en cuatro porciones iguales, tres de ellas las distribuían, equitativamente, entre los tres presos, dándose para sí una como pago legítimo por aquel ímprobo trabajo de rebanar la torta. También el alcaide y el presidente comían del «ánima» de los presos y aun la vendían por dinero contante y sonante, nada de al fiado. "



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