El monje negro (fragmento)Torcuato Tárrago y Mateos

El monje negro (fragmento)

"El sargento, que comprendió la maniobra, levantó el sable y tiró á Anselmo una cuchillada, que le hubiera herido mortalmente, si este no bajara la cabeza con notable rapidez y maestría...
En el mismo instante reparó que el gallego que poco antes le había servido le presentaba un grueso palo de encina, semejante á los que usan los pastores de Asturias...
Apoderarse de él, blandirlo con una ligereza extraordinaria, y dejarlo caer sobre la cabeza del sargento, todo fue obra de un momento.
Éste cayó rodando al suelo.
Anselmo, entonces, espoleó su caballo; pero los otros franceses levantaron el grito, produciendo un medio motín.
Se entabló por lo tanto una lucha desesperada entre ellos y
Anselmo.
Éste reparó que se destacaba de la Puerta del Sol un piquete de caballería; pero el joven estaba ciego, y hubiera muerto antes que rendirse.
Levantó el palo, y echó al suelo otro soldado...
El pueblo aplaudía y buscaba piedras para defender á su compatriota.
En efecto, el piquete que avanzaba, fue recibido con una nube de piedras.
Anselmo era el único que, montado á caballo, parecía el jefe de aquella sedición, que sin saber cómo, principiaba á tener un carácter grave.
Principiaron los insultos al compás de las piedras.
El piquete avanzó á escape sobre el pueblo, 'el cual, como estaba desarmado, se parapetó detrás de las esquinas, y desde allí disparaba sus proyectiles con seguridad. "



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