Diálogo entre un filósofo, un judío y un cristiano (fragmento)Pierre Abélard

Diálogo entre un filósofo, un judío y un cristiano (fragmento)

"FILÓSOFO: “Por cierto, estoy de acuerdo y esto es necesario más que cualquier otra cosa. Pero justamente por eso debemos esforzarnos hasta donde podamos e intentar profundizar continuamente la ley natural con las enseñanzas de la moral más verdadera. Creemos que esto se puede lograr con orden y correctamente si discutimos siguiendo los puntos esenciales de esta ética, aquellos que tú has expuesto antes, o sea, qué es el sumo bien y por qué camino se lo debe alcanzar. Nuestro tratamiento de la ética resultará así dividido en dos partes”
CRISTIANO: “Estamos perfectamente de acuerdo. Pero, ya que hemos establecido confrontar nuestras y vuestras posiciones para elegir las mejor fundadas y tú, sobre la base de la prioridad en el tiempo de la ley natural, has reivindicado el derecho de hablar primero, es tu deber -justamente porque te conformas con la ley natural que se manifestó primero y te vales solamente de ella- exponer tus afirmaciones y las de los tuyos sobre el tema y, luego, si no estamos de acuerdo sobre algún punto, escuchar nuestras razones".
FILÓSOFO: “El sumo bien o el fin del bien, es decir, su consumación y perfección, ha sido definido, como muchos de los nuestros recuerdan, como aquello cuya posesión nos hace felices; el sumo mal, por el contrario, es aquello que, cuando se lo sigue, nos hace desdichados. Merecemos una cosa u otra por nuestras costumbres que, como es sabido, son llamadas virtudes o, por el contrario, vicios. Algunos de los nuestros, como recuerda el mismo Agustín en el octavo libro de De civitate Dei, llamaron ‘sumo bien’ a la misma virtud, otros lo identificaron con el placer. "



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