Conversaciones con Kafka (fragmento)Gustav Janouch

Conversaciones con Kafka (fragmento)

"No, no es verdad. Estas imágenes encubren más de lo que revelan. No llegan a ese fondo de las cosas en el que encuentran su correlato todas las contradicciones. Aquí la representación de un acontecimiento sólo es un medio de ganar dinero. En este sentido, los dibujos del Kronen-Zeitung son más evidentes y por ello menos valiosos que los primitivos grabados en madera de las viejas canciones de ciego de las ferias. Al menos, éstos todavía ofrecían cierto estímulo a la imaginación con la que uno podía salir de su propio yo. Pero estos periódicos no lo hacen. Le cortan las alas a la capacidad imaginativa. Cuanto más mejoran las técnicas gráficas, tanto más débiles se vuelven nuestros ojos. El aparato paraliza los órganos sensoriales. Lo mismo sucede con la óptica, con la acústica, con los transportes… Por culpa de la guerra, América ha venido a Europa. Los dos continentes han encajado entre sí. Ahora en un solo instante una chispa puede llevar la voz de un hombre por toda la Tierra. Ya no vivimos en espacios humanamente limitados, sino en una pequeña estrella perdida en el espacio, rodeada de millones de otros mundos mayores y menores que ella. El universo se abre como las fauces de una fiera. En su garganta perdemos más y más libertad personal de movimiento a cada día que pasa. Creo que ya no faltará mucho para que llegue el día en que tengamos que disponer de pases especiales para salir a nuestro propio patio. El mundo se está transformando en un gueto.
[...]
No es verdad. Si todo estuviera destruido, habríamos alcanzado el punto de partida necesario para iniciar un nuevo desarrollo. Pero aún no hemos llegado tan lejos. El camino que nos ha traído hasta aquí ha desaparecido. Con él se han perdido también todas las perspectivas comunes de futuro que existían hasta entonces. Ya sólo estamos viviendo una caída irremediable y sin esperanza. Con un simple vistazo por la ventana podrá ver el mundo. ¿A dónde va corriendo toda esa gente? ¿Qué es lo que quiere? Ya no reconocemos el encadenamiento suprapersonal del sentido de las cosas. A pesar de la aglomeración, cada cual vive enmudecido y aislado en sí mismo. El mecanismo de encaje entre la valoración del mundo y la de uno mismo ya no funciona bien. No vivimos en un mundo «destruido», sino en un mundo «desquiciado». Todo rechina y cruje como el aparejo de un velero quebradizo. La pobreza que ha visto con su hermano no es más que la manifestación superficial de una miseria mucho más profunda. "



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