Breve historia de siete homicidios (fragmento)Marlon James

Breve historia de siete homicidios (fragmento)

"Escucha atentamente. Los muertos nunca dejan de ser elocuentes. Quizás porque la muerte en el fondo no reviste condición luctuosa, simplemente es una mera delación después del periplo escolar. Sabes de donde provienes y que a cada instante tiendes a regresar al punto de origen. Sabes hacia donde te diriges, aunque parezca que seas incapaz de alcanzar nunca la meta y estés muerto. Muerto. Suena a epílogo, aunque a la palabra le falte el sufijo ing. A lo largo de tu devenir te encuentras con otros muertos pretéritos, siempre en continuo movimiento y a pesar de que has partido de la nada, e incluso puedes escuchar sus gritos y sus silbidos, ya que todos los espíritus pensamos que todos poseemos esa condición preternatural, pero el hecho inequívoco es que estamos simplemente muertos. Unos espíritus se deslizan en el interior de otros. En este continuo fluir, en ocasiones, un hombre y una mujer pueden ser víctimas del lamento de su arte amatoria. Gemirán en voz alta, anhelantes, pero su deseo se filtrará como un mero murmullo o un simple susurro por la ventana, o bajo el lecho, y los niños pequeños creerán que hay un monstruo en la habitación. El amor feneciente tiende a permanecer en torno al hálito vital por tres razones. Permanecemos gran parte de nuestro tiempo tendidos. Parece que la cama no es más que un ataúd. Hay un peso, el peso humano que se desliza en torno a una lápida cada vez más onerosa. Puedes escuchar el ritmo acompasado del latido del corazón y el aire succionado por los pulmones a modo de bomba, o bien el silbido que emiten las fosas nasales, suspirando por el lenitivo de un breve hálito. No conservo recuerdo alguno de esas lápidas.
Pero los muertos nunca cesan de hablar y a veces los vivos pueden escucharlos. Esto es lo que trataba de deciros. Cuando has muerto, tu conversación no es más que un desvarío errabundo que no sirve para nada más que para pasar el rato. Bien, eso es al menos lo que los otros hacen. Mi caso es algo más complicado y se basa en el surmenage de lo aprendido hasta el momento. Podía escuchar mi propia voz, clamando a cualquier posible oyente que yo jamás me precipitaría en el vacío. Fui arrojado desde un balcón en el Sunset Beach Hotel de Montego Bay. ¿Qué podemos hacer frente a la trampa vital? Y cada vez que suena el despertador por la mañana siento que mi cabeza y la de Artie Jennings se precipitan la una contra la otra. Y puedo deleitarme escuchando el sonido de mi propia voz, inquiriendo acerca de la necesidad de excavar y de ello se infiere que la otra vida no es sólo una escena sucedánea sino una verdadera y maravillosa fiesta en la que incluso tú, Daddy-O, puedes ver a esos gatos tan agradables danzar sobre el tapete. Ellos nunca podrían excavar por sí mismos y el hecho es que no me queda más que aguardar al hombre que me asesinó, pero él no morirá, sólo se acerca más a la senectud y disfruta de toda una camada de jóvenes esposas mientras dirige al país hacia el colapso. "



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