El libro de las mujeres negras (fragmento)Marlon James

El libro de las mujeres negras (fragmento)

"La gente cree que la sangre es roja, pero en realidad no tiene ese color. No mientras ella, tendida en el suelo, gritaba, ensangrentada, mientras esperaba el advenimiento de aquel malnacido, un solitario bebé allá por el año 1785. No mientras el bebé era lavado y prorrumpía en un quejumbroso y amargo lamento, como si acabara de ser precipitado desde el cielo al averno, otro lugar de color rojo. No mientras la comadrona sabía que la madre había perdido demasiada sangre y que probablemente no llegaría a cumplir los catorce años, a causa de aquella terrible maldición de la progenie y que caería muerta como un viejo corcel. No mientras brotaba a borbotones la sangre por la piel que había conocido la primavera del hacha, el látigo, la caña y el blackjack y que cada día el esclavo vive una vida de color rojo. Ya pronto el color rojo no diferirá en absoluto del blanco, azul o negro. Las dos extremidades de una incipiente mujer negra tendidas y su boca emitiendo desaforados gritos. Un débil vientre concebido para la muerte acaba de otorgar una vida. Un bebé patalea en el suelo ensangrentado con su oscura piel de medianoche, pero con los ojos más verdes que jamás se hayan visto. Le pondré por nombre Lilith. Tú puedes llamarla conforme al nombre que ellos le den.
Si realmente deseas conocerla, hay dos cosas que deberías saber. Desde que fue alumbrada Lilith, la de los ojos verdes, las mujeres sintieron pánico y temor porque su mirada iluminaba toda la estancia, pero no como si se tratara de la clarividente luz del sol. Nadie quería hacerse cargo del vástago engendrado por una mujer de color, así que Jack Wilkins tuvo que prestarle un especial cuidado, dado que la mayoría de hombres y mujeres creía que lo conveniente sería dejarla abandonada a su suerte en el monte y que la devorara la madre tierra. Otra cosa. Lilith no nació con aquellos increíbles ojos verdes a causa de la amabilidad divina con una chica negra. Lo cierto es que Lilith creció en aquel ambiente, llamando a una mujer madre y a un hombre padre, pero el hecho es que no se parecía a ninguno de los dos. "



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