Carmina Aratea (fragmento)Marco Tulio Cicerón

Carmina Aratea (fragmento)

"En este punto, aquel caballo que agita su crin con un fulgor brillante toca la elevada cabeza de Andrómeda con su vientre, y la única estrella que las une mantiene ambas formas con una luz común, deseando conectar el nudo eterno desde los astros. Pero el flanco y los omóplatos del caballo los pintan tres estrellas que distan entre sí con un espacio igual, con un sobresaliente resplandor, ni su cabeza es igual de alta que estas, ni es tan larga su cerviz: pero la última estrella de su mandíbula flagrante no cede en brillo a las otras cuatro, refulgente ella misma en medio de refulgentes estrellas. Realmente este no es un cuadrúpedo, pero el caballo muestra visible su venerable flanco hasta medio vientre.
Es fama que él, en otro tiempo, junto a la más alta cima del Helicón nos había donado el líquido de la fuente Hipocrene.
Todavía entonces los montes Aonios no humedecieron las plantas verdes con su fecundo jugo: en cuanto el casco delantero del caballo de divino linaje hirió la tierra, enseguida surgió la gran fuente, por lo que los boyeros comenzaron a llamarla "del caballo”. Esta Fuente, destilando agua desde las rocas, riega los campos, la Tierra de Tespis, tus campos. Pero el caballo, en virtud de su alta función, adorna luminosas, las más recónditas estancias del amplio cielo. "



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