Desdémona (fragmento)Andrea Camilleri

Desdémona (fragmento)

"Shakespeare lo convirtió, en cambio, con conocimiento de causa, en un moro auténtico. Un valeroso general de la república veneciana que, con el relato de sus heroicas gestas, seduce a la jovencísima hija del senador Brabancio y se casa con ella en secreto.
Cuando el senador, por medio de Yago, es informado brutalmente de la boda —«el carnero negro está montando a vuestra oveja blanca»—, se pone a echar rayos y centellas, definiendo esa unión como una «traición de la sangre». Creo que en esta frase se encuentra el núcleo de la tragedia. Volveré sobre ella al final.
Más adelante, Brabancio acusa a Otelo de haber raptado a su bija, habiendo anulado su voluntad con misteriosos filtros y pócimas mágicas. Y también aquí la alusión racial es más que evidente: Otelo sería una especie de brujo que llevaría esos ritos de seducción en la sangre.
El senador somete el caso al consejo presidido por el dux, pero la llegada de un mensajero que anuncia un inminente ataque turco contra Chipre lleva al consejo a enviar con carácter urgente al general Otelo a defender la isla, acompañado de la recién desposada Desdémona.
Y aquí apuntaré, por necesidad, una de las incongruencias. Desde el desembarco de la pareja en Chipre basta el final de la tragedia, transcurren apenas treinta y seis horas, demasiado poco para que, teniendo en cuenta todas las peripecias que suceden en ese lapso de tiempo, Desdémona y su presunto amante, Casio, encuentren el momento idóneo, ya no digo para retirarse, sino para intercambiar siquiera alguna efusión fugaz.
Cegado como está por los celos, enardecidos de continuo por las insinuaciones de Yago, Otelo, que ya de por sí no debía de ser que digamos un gran razonador, pierde todo sentido de la lógica. Lo cual es comprensible. "



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