El cocinero de su Majestad (fragmento)Manuel Fernández y González

El cocinero de su Majestad (fragmento)

"El hombre era de unos treinta años, de menos que mediana estatura, y más desaliñadamente vestido que lo que convenía a un caballero del hábito de Santiago, cuya cruz roja mostraba sobre el ferreruelo. Tenía la actitud valiente del hombre que nada teme y se atreve a todo; mostraba los cabellos un tanto más largos que como se llevaban en aquel tiempo; la frente alta, ancha, prominente, atrevida; la ceja negra y poblada, y al través del vidrio verdoso de unas anchas antiparras montadas en asta negra, dejaba ver sus grandes ojos de mirada fija, chispeante, burlona y grave a un tiempo (…); aquellos ojos estaban divididos por una nariz aguileña de no escaso volumen, y bajo aquella nariz y un poblado bigote, y sobre una no menos poblada pera, sonreía una boca en la que parecía estereotipada una sonrisa burlona, pero con la burla de un sarcasmo doloroso. Este hombre era don Francisco de Quevedo y Villegas. "


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