Aluvión de fuego (fragmento)Óscar Cerruto

Aluvión de fuego (fragmento)

"Mauricio lo admiraba. Creía ver en él al hombre que ha sabido elegir su destino sin equivocaciones, y que una vez puesto en el camino de su vocación la abraza con una pasión que no es frecuente en todos los hombres y que, por ello mismo, les presta un fuego espontáneo y seguro en el que es fácil distinguir la fuerza de la personalidad. Contra lo que sucedía con los demás soldados, Mauricio no temía acercarse a esa alma al parecer dura y unilateral, pero que vista de cerca es frondosa como un bosque y como él, llena de una intensa, latiente vida. El comandante Gallegos había distinguido a su vez en este muchacho un tanto arisco y soñador, a un ejemplar poco común de hombre imperioso e inquieto. Lo había tratado procurando vencer su desconfianza y había gustado asomarse a esa alma nueva en la que tantos caminos se cruzaban y en la que, sin embargo, se movía un impaciente, acucioso temblor de expresión.
La alocución del comandante fue breve. Dijo lo que quería decir, pero de un modo claro y persuasivo. Se celebraba aquel día el aniversario de un fasto histórico. Se refirió al hecho destacando su significación, no relatando su anécdota. Reveló su esencia y de qué modo gravitaba en el proceso de la nacionalidad; y no buscó pulsar las cuerdas demasiado fáciles de la sensiblería patriótica.
Por primera vez desde su concentración en Oronuevo la tropa tendría salida con libertad de quedar durante la noche fuera del cuartel. El comandante concluyó pidiendo a sus soldados mantener en sus diversiones una línea rigurosa de circunspección y decoro. Así lo exigía el estado de guerra. "



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