El doctor Lañuela (fragmento)Antonio Ros de Olano

El doctor Lañuela (fragmento)

"Cuando me vi solo, eché á andar sin conciencia de mi acción, ni más ni menos que si hubiese dejado á Luz la voluntad en prenda dé que volvería; pero las piernas, que como tú sabes, tienen instinto, me guiaron á casa, me subieron á mi cuarto, y allí se relevaron de mi peso, dejándome sentado donde suelo hacerlo.
Tengo yo tan troquelada una butaca, que cuando la uso, encajo de molde como moneda en su cuño. Desde esta butaca he pensado mucho, y pensando, se me han caído de la mano muchos libros y muchos cigarros.
Yo pienso más que leo; y fumo y leo para pensar, y dejo de leer y de fumar pensando.
Indudablemente estoy enfermo: es mi cerebro una rueda dentada en incesante movimiento, que coge una idea para darle vueltas, y de la generación de la idea fundamental saca y engrana otra; y de esta deduce otra, y luego otras tras otras, y después más; y así va engranando las ideas de las ideas, de abstracción en abstracción, hacia lo vago, lo indefinible, lo impenetrable al hombre; hasta que el dolor me llama á la vida física, y hallo que el dolor es bálsamo que acude, socorre y alivia al espíritu. El espíritu postrado se reclina entonces entre las mónadas… allá en la niebla de las ideas en germen; la razón le dice que duerma; pero la imaginación le hace gestos á un mismo tiempo feos y hermosos, siempre horribles, y la memoria le dice disparates ridículos con voces exóticas. "



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