El matriarcado (fragmento)Johann Jakob Bachofen

El matriarcado (fragmento)

"La misma idea que yace en el culto de la Madre se repite en Deméter. La Tierra en su maternidad constituye el contenido, considerado completamente material, de esta divinidad. Por esto es de gran importancia para el matriarcado cretense que en la fecunda isla de Creta Deméter cultive el amor con Jasión en el campo tres veces arado, la esposa inmortal con el hombre mortal. En un apéndice a la Teogonía, que comienza en el verso 958. se hace una lista de tales uniones de diosas inmortales con hombres mortales. La enumeración comienza con el amor de Deméter por Jasión.
En la inmortalidad de la mujer contra la mortalidad del hombre, el predominio de lo materno ha recibido un tratamiento perteneciente a la más antigua concepción religiosa. Al patriarcado se refiere la relación contraria, mucho más frecuente en el mundo mí­tico, en la que la inmortalidad está del lado del padre, y la mortalidad, del de la madre. Esto es la expresión del principio espiritual de Zeus, que pertenece a la incorpórea potencia luminosa celeste.
El matriarcado, por el contrario, surge de abajo, de la materia, de la tierra, que, porque lo hace nacer todo de su oscuro seno, es considerada como la madre originaria de toda la creación visible. Lo que surge de ella es perecedero, pero ella misma permanece eterna y disfruta de aquella inmortalidad que no puede comunicar a sus hijos, incluso a los más hermosos de ellos. A esta creación perecedera pertenece también el hombre, pertenecen también Jasión y el esposó de Tetis, Peleo. También él decaerá, y está determinado a ser pronto sustituido por un descendiente. Una serie infinita de generaciones humanas pasa sobre la Madre Tierra eternamente inmutable. Sólo ella es siempre la misma, siempre vuelve desde la maternidad consumada a la doncellez, y así reúne en sí lo que se excluye mutuamente en la mujer mortal: maternidad y virginidad. Jasón aparece ante Deméter sólo como fecundador. El es el sembrador que esparce la semilla, y después de completar su tarea, que sólo ocupa un instante, se retira de la escena. Puede también compararse con la reja del arado, que abre una herida en el vientre materno de la Tierra, y que, cuando se ha consumido, se sustituye por otra. De este modo está el hombre frente a la mujer. Despierta la vida, pero ésta surge materialmente de la madre. "



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