Bailando en la oscuridad - Mi lucha 4 (fragmento)Karl Ove Knausgard

Bailando en la oscuridad - Mi lucha 4 (fragmento)

"Todos los componentes de Tuxedomoon tienen una formación musical clásica y han convivido siempre con el rock. No se puede de ninguna manera encasillar el resultado, pero palabras clave en este contexto son rock de vanguardia, futurismo y modernismo.
El conjunto profundiza, investiga y descubre nuevas vías musicales. Holy Wars es un disco hermoso, lleno de emoción, pero a veces lo encuentro algo inaccesible. Contiene difusos estados de ánimo del pasado mezclados con futuro, instrumentos sintéticos mezclados con acústicos. La letra de una de las canciones del disco es un poema traducido de un poeta francés medieval. Este corte, «St. John», es en mi opinión uno de los más fuertes del disco, con una cautivadora intro de órgano y un estribillo acorde. Junto con «In a Manner of Speaking», constituye el aspecto más brillante del disco. Otros cortes que quiero mencionar son «Bonjour Tristesse» y el instrumental «The Waltz».
Antes de acostarme escribí una nota a mi madre diciéndole que se me había hecho muy tarde y que no me despertara. Ella solía levantarse una hora antes que yo, desayunar, tomar un café y fumarse un cigarrillo mientras escuchaba la radio. Luego me despertaba a mí y los días que coincidíamos con el horario me llevaba en coche al instituto. Su colegio estaba sólo unos kilómetros más abajo. Durante la media hora que duraba el viaje no solíamos hablar mucho, y yo pensaba a menudo en lo distinto que era ese silencio al que compartía con mi padre, que era un silencio que me quemaba por dentro. Con mi madre el silencio carecía por completo de fricciones.
Esa mañana me desperté media hora tarde para llegar al autobús, constaté que me había corrido dormido, me quité los calzoncillos pegajosos, bajé desnudo al cuarto de la lavadora y descubrí aterrado que no quedaba ningún calzoncillo limpio.
¿Por qué no había lavado? ¡Si había tenido todo el jodido fin de semana libre!
Cuando entré en el baño vi el tendedero lleno de ropa en medio, pero estaba toda mojada y comprendí que mi madre había lavado la noche anterior, pero se había olvidado de tender, y lo habría hecho deprisa y corriendo esa misma mañana.
¡Qué despistada era!
Eso significaba que podía elegir entre coger unos calzoncillos usados de la cesta de la ropa sucia o ponerme unos mojados del tendedero.
Estuve dudando un buen rato. Hacía bastante frío fuera, no sería muy placentero bajar el kilómetro que había hasta el autobús con unos calzoncillos mojados puestos.
Por otra parte, nunca se sabía cuánto se acercaría uno a otra persona en el transcurso del día. No es que pensara que olía, pero si lo sospechaba, me haría comportarme de un modo aún más raro y poco natural que de costumbre.
Merethe, una chica de mi clase, podía empezar de repente a coquetear, ¿y si justo ese día decidía ponerme encima sus ojos azul claro y acercarse tanto que me rozara el hombro o incluso el pecho con sus hermosas manos? Estaba claro. Tendría que optar por los calzoncillos mojados.
Me duché, desayuné, y vi que tampoco llegaría al siguiente autobús sin estresarme y que lo mejor sería coger el siguiente a ése.
Fuera, el cielo estaba azul, el sol colgaba bajo, y entre las sombras de los árboles de la orilla del río se movía la bruma helada sobre el agua en calma.
Cuando el autobús se detuvo delante del instituto, la tercera hora estaba a punto de terminar, y como no serviría de nada entrar tan tarde, cogí el autobús hasta el centro y me pasé por el Nye Sørlandet con las tres reseñas. Steinar estaba en su despacho. "



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