El azar y viceversa (fragmento)Felipe Benítez Reyes

El azar y viceversa (fragmento)

"Hoy no estoy seguro de que fuese Caravante quien arrancó la página, ya que bien podía haberse apañado el texto por otra vía, pero el caso es que abucheamos a Caravaca cuando recogió el examen y Morillo le anunció: «Menos cero». Abucheamos con saña, ya digo, a Caravante, que era Caravaca, que era miope y blando, que era medio tonto del culo, mientras Morillo sonreía en actitud de césar implacable que se lleva el pulgar al cuello en un torneo de gladiadores.
Le cuento a usted esta tontería no sólo por el gusto que da contar tonterías, sino también para ofrecerle una idea aproximada del código infantil por el que se regía aquella sociedad académica en que los profesores ejercían de adolescentes intemporales y en que los alumnos parecíamos seguir en el parvulario. Aquello empezaba a parecerme una simulación un tanto cuartelera de la transmisión de la sabiduría, con profesores reglamentistas que jugaban a enseñar y a joder, jactanciosos y volubles, con sus manías y caprichos, con su regodeo fatuo en el ejercicio del poder sobre unos alumnos casi recién desniñados y deseosos de convertirse en burócratas de unos saberes ancestrales, compitiendo por ganarse la simpatía de los enseñantes y jugando a ser adultos mientras conversaban sobre apuntes y libros y exámenes en el bar, con un refresco en la mano, como quien habla de juguetes.
Caravaca se ganó, en fin, un suspenso y un estigma. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com