Arte y revolución (fragmento)Richard Wagner

Arte y revolución (fragmento)

"El arte público de los griegos, que con la tragedia alcanza su apogeo, fue la expresión de lo más profundo y noble de la conciencia popular. Nobleza y hondura de la conciencia humana que se erigen en perfecta antítesis, en negación de nuestro arte público. Para los griegos la representación de la tragedia era una fiesta religiosa, en la que sobre el escenario aparecían los dioses prodigando su sabiduría. Nuestra mala conciencia ha degradado tanto la estima pública por el teatro que confiamos en la policía para que prohíba la representación de cosas religiosas. A los grandes anfiteatros acudía todo el pueblo griego, en nuestros aristocráticos teatros sólo toma asiento la parte pudiente de la sociedad. Los griegos extraían los instrumentos de su arte de una generosa cultura social, nosotros, de la más profunda barbarie social. Por su educación, el griego era, ya desde su temprana juventud, un individuo despierto y capaz de disfrutar del arte; nuestra miserable educación, destinada a alimentar a la industria, nos enseña a disfrutar con superficialidad y arrogancia de nuestra ineptitud artística y a buscar fuera de nosotros mismos la distracción artística, de modo parecido a cómo el libertino busca fugaces placeres en el regazo de una prostituta. El griego era al mismo tiempo actor, cantante y bailarín y su participación en la representación de una tragedia le suponía un disfrute total de la obra de arte; y el tener la posibilidad, por cultura y belleza, de participar en las representaciones se consideraba un honor; nosotros, por el contrario, dejamos que parte de nuestro proletariado social, presente en todas las clases, quede amaestrada mediante el entretenimiento; la malsana vanidad, el deseo de agradar y, en algunos casos, el afán de ganar pronto mucho dinero es lo que anima a gran parte de nuestras gentes de teatro. Si el artista griego, además de disfrutar de la obra de arte, era recompensado con el éxito y la aprobación pública, el artista moderno busca ser contratado y pagado. Esto nos permite distinguir de manera definitiva la diferencia esencial: el arte público de los griegos era eso mismo: arte; el nuestro es profesión artística, artesanía. "


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