Doble Dos (fragmento)Gonzalo Suárez

Doble Dos (fragmento)

"No era sólo su rostro, irreconocible, lo que le separaba del pasado, sino el abismo que él mismo había abierto, rompiéndose en dos, antes, mucho antes que el cincel esculpiese en su cara el alma del otro. Y Beiral sonrió con mórbida complacencia porque había conseguido dejar atrás los recuerdos y, empaquetada en ellos, la personita sensible y, por tanto, demasiado vulnerable, que un día había ocupado su lugar.
Pero cuando entró en un bar maloliente, revestido de grasa y formica, para beber una cerveza…; se descubrió en el espejo del fondo, entre tapas y pinchos, botes y botellas. Perduraba la sonrisa bajo la quemadura en forma de cangrejo, y también perduraba, a través de ella, el niño que había pretendido huir de sí mismo. Aquel niño que había reencontrado en el váter del avión en llamas. Capaz de matar por juego, capaz de seguir jugando. «Bueno, bueno —se dijo a sí mismo—, será mejor que no me tome las cosas tan a pecho.» Y se llevó la jarra a los labios inclinándola hasta que la cerveza se abrió paso a través de la espuma y le refrescó el gaznate. "



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