Cómo surgió la cultura nacional (fragmento)Walterio Carbonell

Cómo surgió la cultura nacional (fragmento)

"He aquí otra variante divertidísima que trata de explicar el origen de la conciencia nacional: un buen día, los intereses contradictorios hacen crisis, al punto de que hasta los intelectuales se revuelven en sus cátedras del Colegio San Carlos. Deciden modelar con finura de artistas la conciencia indiferenciada de sus alumnos y hacer de ellos buenos cubanos revolucionarios. ¿Qué quiere decir esto? Que en el campo intelectual los maestros han preparado la revolución de 1868. Así como los enciclopedistas "prepararon" la revolución francesa, del mismo modo los ideólogos esclavistas han preparado la revolución cubana. Curioso, ¿verdad?
En fin, se deduce de cualquiera de los mamotretos históricos que por ahí circulan, que los terratenientes esclavistas trabajan hasta la fatiga en el Ayuntamiento de La Habana, en el Consulado, en la Sociedad Económica de Amigos del País, en el palacio del acaudalado Aldama; viajan a España y a los Estados Unidos; elaboran proyectos anexionistas y reformistas y gracias a tan agobiante actividad, la conciencia y la cultura nacional aparece.
Otro ejemplo de cómo se formó la conciencia nacional: en 1837 la monarquía deja sin representación a las cortes a la ilustre clase de los terratenientes esclavistas; entonces se producen gritos y protestas. Los "criollos" gritan espantados ante el "terror" implantado por Tacón. ¿Se espantaron alguna vez del terror impuesto por ellos mismos contra los esclavos?
Otro ejemplo sobre el mismo tema: O´Donnell mezcla a Luz y Caballero y a Domingo del Monte en la conspiración de negros de 1844. Luz se ofende porque le llaman conspirador y al rechazar la ofensa escribe una de las páginas más hidalgas de la historia de Cuba. La cubanía, en el proceso de La Escalera, vistió sus mejores galas. ¡Qué cinismo! Pero en fin, los resultados de la hidalga actitud de Luz no se hicieron esperar: en 1847 se funda el Club de La Habana; Aldama deviene el eje de todas las intrigas conspirativas que se tejen en el club. Conspirador audaz, celebra reuniones secretas entre los muros de su palacio y junto a sus amigos decide incorporar la isla a la Unión Norteamericana. La mejor garantía para conservar el orden esclavista. La prueba de la sagacidad patriótica de Aldama está en el hecho de no haber tenido inconveniente en asociar sus actividades con las de Cisneros Betancourt, quien desde Nueva York y a través de su "comité" había realizado una labor encomiástica. "



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