El general desconocido (fragmento)René de Obaldía

El general desconocido (fragmento)

"Él debió marcharse, de lo contrario Marguerite seguiría presa del pánico... Mi pobre mujer ha enloquecido. Su tiempo transcurría con el mero entretenimiento de pelar patatas en la cocina... Dulce locura, he de reconocerlo, en relación con la insania del mundo en que vivimos; una dulce sinrazón. Pero ésta es una carga adicional para mis cansados hombros. ¡Y es algo tan prosaico!
-«¿Vuestra esposa, mi General, todavía está pelando patatas?».
-«Continuamente, Señor Ministro»... Todo comenzó el séptimo año de nuestra vida marital, cuando recibimos la terrible noticia de que Marguerite no podría dar a luz infante alguno. Hicimos todo lo imposible, movimos cielo y tierra, probamos con todo tipo de medicamentos tanto rusos como norteamericanos, pero no sirvió de nada ante la cruenta realidad de su esterilidad. La noche cayó sobre el mont Chauve. Mis servicios secretos me proporcionaron una lista de otros remedios clandestinos, pero por desgracia tampoco surtieron efecto, excepto para la fortuna pecuniaria de sus taimados vendedores. Todos ellos fueron destinados una mañana al cuerpo de expedicionarios. Una pequeña compañía de choque. Enterrados en una tierra distante, con todos los honores... La ausencia de niños supone un gran desierto entre nosotros. A esto habría que añadir la trágica muerte de su padre, un pastor, que cayó al río, ebrio, en una noche ventosa... Ha hallado su refugio en una serena demencia, auxiliada por las Santas Escrituras y, debo admitirlo, con cierta nobleza y modestia, tal como en el clásico caso de la esposa estéril que busca en la soledad el lenitivo para su dolor. Ella se imagina que vivimos en una fortaleza, entre muros infranqueables, impermeables a la radiación, entre coloridas puertas blindadas y fosforescentes. Ella imagina y es extraño, pero yo mismo a veces siento, al menos por el espacio de un segundo, la fulgurante impresión de que me concibe a mí, Beaulieu de Chamfort-Mouron, como otro producto de su delirante cerebro. "



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