Al piano (fragmento)Jean Echenoz

Al piano (fragmento)

"Al extremo del pasillo se dibujaba un recodo, pasado el cual se accedía a una especie de vestíbulo muy amplio en el que penetraba por fin la luz del día, que se derramaba a través de dos grandes ventanales, orientados en sentidos opuestos. Uno de aquellos ventanales daba a una ciudad que se parecía como una hermana a París, pues estaba balizada por sus puntos de referencia clásicos —torres y edificios altos de épocas y funciones variadas, desde la de Eiffel a Maine-Montparnasse y Jussieu, basílica y monumentos variados—, pero vista de muy lejos desde arriba. Era imposible calibrar bajo qué ángulo se veía aquella ciudad y sobre todo dónde se hallaba uno exactamente, pues semejante perspectiva de París no era factible desde ningún punto que conociera Max. En cualquier caso, como París o su sosias parecía asfixiarse bajo una lluvia negra y sintética descargada por nubes de contaminación, parduzcas e hinchadas como odres, la luz que entraba por aquel lado era opaca, depresiva, casi apagada, mientras que llegaba suave, afectuosa y clara por el otro ventanal. Éste dominaba en efecto un inmenso parque, una masa vegetal de suaves relieves que ofrecía un amplio muestrario de todos los matices de verde, desde el más oscuro hasta el más claro: ondulando aquí y allá bajo un cielo más amable, aquella extensión parecía extenderse indefinidamente, hasta donde alcanzaba la vista, sin límites perceptibles. "


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