Alguien mora en el viento (fragmento)Hugo Correa

Alguien mora en el viento (fragmento)

"Cerró los ojos. De inmediato notó que cambiaba de rumbo. Al mirar de nuevo vio abajo, a menos de un metro, una planicie pulimentada, estriada con fuertes colores, que se deslizaba vertiginosa. Hasta le pareció sentir el calor causado por el roce de la ventolera al frotar el planeta durante milenios. Liso como una plancha de mármol. Las palabras de Igor acudieron a sus oídos.
Lejos, otro embudo corría por el planeta como una gigantesca serpiente erguida. Se alejó la fantasmagórica visión. La erosión eólica había limpiado la faz del mundo dejándola pulcra y monda, transformada en una vítrea pradera.
Los hombres nunca podrían hollar esa tierra. Imaginó una astronave tratando de aterrizar. ¡Qué de tumbos y volteretas daría hasta quedar deshecha y enriquecer con sus restos la población de los torbellinos!
Subían como saetas. Prosiguieron saltando de corriente en corriente, desplazándose de un lado para otro con el simple recurso de trasladarse a los vientos que soplaban en sentido contrario. A veces las distintas densidades de la niebla creaban espejismos, lagunas con exóticos bosques y selvas flotantes. O todo parecía inmóvil. O el viento se transformaba en un torbellino al cambiar de dirección. Todo empezaba a girar, y uno se creía en el interior de un caleidoscopio que daba vueltas.
Súbitamente se encontraron volando por el interior de un inmenso túnel de diáfana atmósfera, con paredes de espesas nubes iridiscentes girando vertiginosas. Se perdía a lo lejos en un embudo polícromo. Planearon sobre suaves lomajes: en las alturas la bóveda nácar con sutiles reflejos luminosos.
Salieron del aeroducto, y desembocaron en un soplo de luz. Muy cerca, una nube se deslizaba rauda. "



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