El correo de Bagdad (fragmento)José Miguel Varas

El correo de Bagdad (fragmento)

"Don Ahmed, el patriarca, una vez recuperado de su estallido de llanto, hizo un largo discurso cuajado de guturales y glotis emocionales, que más bien parecía una oración. Los familiares presentes, todos varones, emitían periódicamente una exclamación sorda, algo suspirada, de aprobación. Al final, por turno, todos se inclinaron ante el viejo que, como siempre, estaba sentado en su trono, y le besaron la mano.
En un impulso involuntario, yo hice un simulacro de lo mismo, que motivó nuevos sonidos de asentimiento. Más tarde pensé por qué lo había hecho. En teoría, al menos, me repugna la idea de humillarme ante otro individuo. Pero, recordando el momento, creo haber sentido casi lo mismo las dos o tres veces —no más— en toda mi vida que me habló mi padre, un cacique de pocas palabras y pocos animales, pero cacique en todo caso, con gorro y bastón. En esos entonces me incliné en señal de obediencia sin sentir humillación alguna sino, al revés, una especie de satisfacción interior natural, la sensación de estar haciendo lo que se debe. Eso me llevó a una para mí desusada meditación sobre la obediencia, que decidí suspender cuando ya iba, en pensamiento, camino de la Orden Franciscana. O del regimiento Buin.
Después, en privado, el mayor de los Hassan de la nueva generación, que entre otras cosas es director del Banco de Bagdad, me entregó en su despacho de 144 metros cuadrados, trasplantado de Nueva York, un cheque en dólares. Lo recibí y me lo metí al bolsillo como si tal cosa, con elevada presencia de ánimo, aunque nunca me había imaginado que se pudiera pagar tanto por un cuadro. Sobre todo por un cuadro mío.
Más tarde le ofrecí un porcentaje a Pinto, ya que sin él nunca habría existido el encargo. Se negó a aceptarlo y al final, algo ofendido por mi insistencia, extrajo uno de sus papelillos y me lo leyó en tono sentencioso: «El hombre, según las circunstancias, ha de ser león, perro, gato o mono».
Me quedé mirándolo porque no descubrí, como otras veces, la relación entre la cita y la situación. "



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