A mulher dos antepassados (fragmento)Nelson Saúte

A mulher dos antepassados (fragmento)

"Patrício Bento llegó a Lourenço Marques un día, en pleno temporal, impresionando su ánimo el malabarismo constante de los árboles que se inclinaban intrépidos en la dirección del coche en que viajaba. El fuerte crepitar de la lluvia sobre las ventanas del automóvil. La luz humedecida sobre los asientos de las mamparas, los refulgentes edificios en aquella hora, precozmente oscura, suscitaban también el entusiasmo del joven peregrino. Sus pies nunca habían hollado antes una ciudad tan grande. Se sentía tentado de contar el número de vehículos que circunvalaban la vía, pero pronto perdió la cuenta. Apenas podía reconocer las matrículas de los coches. Era sólo un adolescente de poco más de dieciséis años. A pesar de ser tan joven, ya había cargado sobre sus largos hombros el peso de una ominosa herencia: el beneplácito de la experiencia vital. Había comenzado como pastor, caminando con el ganado bajo el ardiente sol y la lluvia, desde muy temprano. Había sufrido muchas privaciones. Desde disponer de un par de zapatos hasta llegar a ver la capital.
Durante los años en que recorriera aquellos caminos, apacentando bueyes, el joven calzaba unas feas sandalias, confeccionadas rudamente con restos de neumáticos de automóviles que estaban al borde de la carretera, un lugar seguro para ser abandonados. Aquéllos que se sentían atraídos por lo extranjero solían desmontar los vehículos pieza a pieza. Al menos Patrício Bento se benefició de ello. Y ya no andaba descalzo gracias a un camión, herido de muerte en la carretera, que no pertenecía a nadie, un bello Bedford, de aquellos que iban y venían desde Inhambane trayendo sacos de coco. "



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