El exilio de Sharra (fragmento)Marion Zimmer Bradley

El exilio de Sharra (fragmento)

"Nosotros, los del Comyn, ¿éramos los gobernantes de nuestro pueblo a causa de nuestro laran,... o éramos sus esclavos? ¿Y quién era quién? Un esclavo es un escla­vo a pesar de que por su laran, el pueblo al cual sirve le rodee de todos los lujos y obedezca cada una de sus pa­labras. Una clase protegida rápidamente se convierte en una clase explotable y explotadora. Basta mirar a las mujeres.
Las puertas del Cuartel General Terrano, enormes y oscuras, se presentaron ante mí, junto con el hombre de la fuerza especial que las custodiaba, con su uniforme de cuero negro. Le di mi nombre y el guardia utilizó su comunicador; aceptaron que acudía por un asunto le­gal y me dejaron pasar. Mi padre se había tomado la mo­lestia de conseguir mi doble ciudadanía, y de todos mo­dos, los terranos alegaban que Darkover era una colonia terrana perdida, lo cual significaba que parte de su polí­tica consistía en conceder derechos de ciudadanía a cualquiera que los solicitara. Yo nunca me había molestado en votar a un representante para el Parlamento o el Se­nado Imperial, pero sospechaba que Lerrys siempre lo hacía. No tengo mucha fe en los gobiernos parlamenta­rios —no tienden a elegir al mejor hombre, sino al que atrae al temperamento de las masas y, en general, las ma­yorías tienden a equivocarse—, tal como lo demuestran la historia de la cultura y la constante recurrencia de ciertos tipos de esclavitud y de persecuciones religiosas. No confiaba en las decisiones que el Imperio podía to­mar para Darkover y... ¿por qué, en nombre de los nue­ve infiernos de Zandru, o de los cuatrocientos mundos habitados conocidos del Imperio, deberían tener los darkovanos voz y voto para tomar decisiones destina­das a mundos como Vainwal? Incluso en los grupos pe­queños —como el Concejo del Comyn— los políticos son hombres que quieren decirle a todo el mundo qué deben hacer y son, por lo tanto, criminales, en el fondo. Yo rara vez pensaba demasiado en eso, y lo prefería así. Mi padre había intentado muchas veces señalar los erro­res de mi razonamiento, pero tenía cosas mejores que hacer con mi vida que preocuparme por la política. "



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