El movimiento del caballo (fragmento)Andrea Camilleri

El movimiento del caballo (fragmento)

"Justo ayer regresé de una larga estancia en Roma para el cumplimiento de mis deberes parlamentarios (entre otras cosas, he tenido ocasión de conocer a S.E. el ministro de Hacienda, que, con extremada sensibilidad, se ha mostrado especialmente atento a las informaciones que yo he tenido ocasión de facilitarle acerca de los problemas de nuestra provincia).
He tenido inmediato conocimiento de la enojosa situación que se ha creado entre usted y sus subinspectores.
De la misma manera que todo buen pastor de almas se preocupa por la salud de sus ovejitas, un buen representante ante el Parlamento tiene que cuidar de las situaciones terrenales de todos aquellos que, mediante sus votos y la consiguiente elección, han arrojado de hecho sobre sus hombros una onerosa carga de deberes, quejas, peticiones, apoyos y recomendaciones.
Le diré sin ambages que mucho me duele la intención por usted manifestada de despedir a los subinspectores que de usted dependen. Éstos, electores míos, me han informado inmediatamente de ello, no con rabia o propósitos de venganza, sino con el espíritu afligido por el error que les indujeron a cometer.
En efecto, distinguido contable, ¡ésta es la situación!
¡Arrepentidos, los subinspectores me han revelado que, en contra de su voluntad y con profunda repugnancia, tuvieron que inclinar la cabeza ante las órdenes de los siniestros Tuttobene y Bendicò, únicos inventores y beneficiarios del indigno negocio!
Por mi mediación le suplican perdón: el error se cometió por temor al despido con que los amenazaron primero Tuttobene y después Bendicò en caso de que ellos se negaran a participar en sus turbios manejos.
¡Si usted no desistiera de su propósito, los pobrecillos caerían de la sartén a las brasas!
Quiero proponerle por la presente que, como severa advertencia, cada uno de ellos abandone la zona que hasta ahora tenía asignada y sea trasladado a una nueva zona: la rotación permitiría que todos los subinspectores se libraran de las anteriores trampas. Apelando a su sensatez, le ruego reciba mi más cordial saludo. "



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