El libro bravo (fragmento)Ricardo Güiraldes

El libro bravo (fragmento)

"En el hierro de sus espadas dormía el coraje pronto a vivir y en sus almas, una gran idea nueva.
La codicia entorpeció a esos hombres. Quisieron conquistar la tierra, pero fueron conquistados por ella. La torpe sed del oro maldito habiéndolos traído, los expulsaría como indeseables piratas.
Había nacido nuestra raza ya y quedaba en pie, hecha de sangre derramada y tierra invicta.
Hablo a mi pueblo porque hablo por mi pueblo.
Él es quien guía mi corazón por la mano mientras digo estas cosas. Mi palabra no es personal ni aspira a expresar sentimientos personales. Entre extraños aprendí a ver lo que en mí había de nacional, lo que hay en mí no de individual, sino de colectivo y común a todo mi pueblo.
Los contrastes evidenciaron lo propio de lo extraño. La incomprensión obró como piedra e hizo nacer el reflejo que me apareció como luz, como mi luz, como nuestra luz.
Paulatinamente, al contacto de otros pueblos y pulsando en la ausencia de ciertos rasgos, cuáles eran los nuestros, propios como creaciones, vi que el conjunto de pequeñas luces rechazadas, hacían una gran luz y que esa luz era «armonía».
La armonía delata la existencia de un ser completo y vi que mi pueblo era un ser completo ante el cual mis ojos se anegaron de cariño.
Me fui por entre el mundo para ver al hombre.
Sentí los límites que no se ven en el idioma de los hombres, en sus gestos. Sentí los climas y las religiones en las costumbres, la moral, el sentir del hombre.
Vi las razas en la fisonomía y las comprendí en sus modos de sentir y de vivir.
Asistí al culto de las religiones distintas y comprendí que ellas hacen en el alma de los hombres, lo que los límites en sus tierras.
Seguí andando por entre el mundo, viendo naciones, razas y pueblos, y comprendí que las razas, las naciones y los pueblos florecen en una religión que es para ellos la representación del estado perfecto y el ideal al cual tienden. En algunas partes no encontré religiones, pero sí filosofías, que es el mismo perro con otro collar.
Siempre pensé en mi pueblo, en mi raza, en mi nación. "



El Poder de la Palabra
epdlp.com