El dios escorpión (fragmento)William Golding

El dios escorpión (fragmento)

"Cuando el agua alcanzó la Entalladura de la Excelente Comida y los caseríos llevaban tanto tiempo aislados que algunos de los niños más pequeños creyeron que aquel Ahora se había detenido para siempre, llegó el día del despertar. Amaneció como cualquier otro día —verde, luego rojo, luego oro, luego azul—. Pero la gente oyó los chirridos de los flautines y se miraron riendo, ya que la música y la Entalladura de la Excelente Comida habían llegado juntas.
«Hoy el Durmiente se despierta en su Ahora y mandará a las aguas que retrocedan.»
Por este motivo vigilaban desde los techos de sus casas y daban explicaciones a sus hijos. Los flautines chirriaron y los tambores tocaron toda la mañana; y al mediodía, cuando el sol deslumbró la riada y ésta le devolvió su vapor, vieron partir a la procesión a lo largo de la franja de tierra seca que quedaba entre el risco y la tierra inundada. Vieron cómo el propio Durmiente iba a la cabeza de la procesión. Yacía en una litera llevada por ocho hombres altos. Estaba fajado de la cabeza a los pies y ricamente ataviado, con las manos cruzadas sobre el pecho y en ellas llevaba el cayado y el mayal. Lucía muchos colores, pero principalmente azul y oro, e incluso desde lejos podían ver su barba proyectada contra el estremecimiento de los riscos. Las mujeres de larga cabellera danzaban detrás de él, gritando, algunas tratando de despertarle, cada una con un sistro en la mano, otras gimiendo e hiriéndose con cuchillos. Después venían los hombres puros y otros de su servidumbre, y luego un grupo de hombres y mujeres que andaban de lado, cogidos de la mano. Fue lento el viaje del Durmiente. Y larga y lenta la procesión que en ocasiones se desbarataba y en otras seguía por el camino al borde de las aguas con el orden de figuras en un friso. Muchos de los aldeanos, impulsados por el cariño y la curiosidad, bajaron de los tejados y vadearon hacia la procesión. Se detuvieron en el agua para verla pasar, con los ojos muy abiertos, como si fueran niños. "



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