El pedagogo (fragmento)San Clemente de Alejandría

El pedagogo (fragmento)

"Sea la medida de esto la utilidad, no la magnificencia. ¿Por qué?, dime: ¿Acaso no corta el cuchillo de mesa, si no está tachonado de clavos de oro o si el mango no es de marfil? O bien, ¿para cortar la carne debe forjarse un metal de la India, como si se llamase a algún aliado? ¿Y qué? Una fuente de tierra cocida, ¿no recibe acaso el agua para lavarse las manos? Y un recipiente para el lavado de pies, ¿no recibe tampoco el agua que lava los pies? En efecto, la mesa de pies de marfil se sentirá indignada de llevar un pan de un óbolo, y un candil no podrá irradiar luz por ser obra de un alfarero, y no de un orfebre. Yo afirmo que no es más incómodo un simple diván que una cama de marfil, y que una piel gruesa puede servir muy bien como colcha, de manera que no veo yo la necesidad de colchas de púrpura o escarlatas. Y, sin embargo, se condena la simplicidad por un estúpido lujo que acarrea no pocos males.
¡Qué gran error! ¡Qué extravagancia!, fijaos. El Señor comía en un simple plato, y hacía sentarse a sus discípulos en el suelo, sobre la hierba, y les lavaba los pies, ciñéndose con un lienzo, Él, el Dios que no conoce el orgullo, Señor del Universo, sin traer del cielo un recipiente de plata para lavar los pies. Y pidió de beber a la Samaritana en un vaso de tierra que utilizaba para sacar agua del pozo; lejos estaba de Él buscar el oro de los reyes, sino que enseñaba a apagar la sed frugalmente. Ponía como finalidad la utilidad, no la ostentación. Comía y bebía en los banquetes, sin desenterrar metales preciosos, sin servirse de instrumentos que despiden olor a plata o a oro; es decir, a herrumbre, como huele la herrumbre de una materia que se altera. "



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