Cría cuervos (fragmento)Robert Bloch

Cría cuervos (fragmento)

"Larry subió a afeitarse, se puso una chaqueta deportiva de Walter, la que Elinor le había dado para vestir el día anterior. Le estaba demasiado grande y le sentaba muy mal, pero no le importaba. Se sentía muy optimista.
Lo único que tenía que hacer era pensar en los distintos ángulos del proyecto. Debía hacer algo similar a lo de la noche anterior, gracias a lo cual todo había salido bien. Se acordó del detalle de haberles obsequiado con helados, que causó muy buena impresión a los Whittaker y del haber tenido la paciencia de soportar aquel interminable discurso del jefe de la casa.
Hoy, en el domicilio de los Whittaker, se había dedicado a Jill, actuando en el piano, nada más, naturalmente y no como él hubiese preferido. Pero aquello estaba fuera de lugar. No era lógico echar a perder una buena oportunidad por vivir unas cuantas emociones. El hecho de llevarla esta noche al Grove era simplemente una excusa. Debía tenerlo muy presente. ¡Step Bailey! ¡Valiente birria! ¿Hasta dónde podía uno llegar?
Le reventaba la idea de que un músico como el tal Bailey hubiese adquirido tanta fama. Le parecía imposible que un tipo así, que llevaba rodando por el mundo más de veinticinco años y era ya más viejo que Matusalén, pudiese mantener un espectáculo en la televisión todas las noches, sin interrupción y durante todo el verano. Eso explicaba las causas por las que el ejercicio de la música estuviese tan desprestigiado. Aquellos vejestorios inútiles lo acaparaban todo.
Larry se encogió de hombros. Su oportunidad se presentaría pronto. Sólo le faltaba un par de días, si actuaba con serenidad. Mientras tanto, podía divertirse.
Bajó las escaleras y Elinor volvió a desearle que lo pasase bien, con su valiente sonrisa, y con la expresión de la mamá que envía a su hijo al campamento.
Luego, llevó el coche a casa de los Whittaker. Jill estaba aún arriba, arreglándose, y el viejo le recibió a la puerta. Aquella noche se mostró muy simpático y amable, pero Larry adivinó que iba a hacerle preguntas, por lo cual entró, sin contemplaciones, adelantándose a responder. "



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