El insoportable Bassington (fragmento) Saki

El insoportable Bassington (fragmento)

"Era la vida que conocía, amaba y disfrutaba, y era la vida que estaba abandonando. Esa vida continuaría reproduciéndose una y otra vez, con su afición por el teatro, su actividad social y la intromisión de nuevos intereses, la misma multitud seguiría siendo bulliciosamente charlatana, las personas que reconocían a las personas que habían hecho algo se las señalarían a quienes no... todo continuaría igual, con incansable animación, con chispa y diversión, y para él se habría acabado por completo. Estaría en alguna ignota jungla abrasada por el sol, donde nativos, perros vagabundos y cuervos de voces estridentes darían vueltas a su alrededor burlándose de su soledad, donde debería cabalgar una sofocante cantidad de millas para tener la oportunidad de conocer a un cobrador o a un oficial de policía, con quienes lo más parecido a una amistad que podría desarrollar sería apenas un par de ideas en común, donde la compañía femenina estaría representada de tanto en tanto por una misionera marchitada por el clima o por la esposa de un funcionario, donde al final la comida, las enfermedades y el saber popular sobre veterinaria fuese uno de los tres temas más destacados que tendría la mente para considerar o, mejor dicho, para degradarse. Ésa era la vida que se veía venir y que temía, y ésa era la vida que le esperaba. Para un muchacho proveniente de una aburrida parroquia de campo, de un distrito donde un concurso de floricultura y un partido de cricket fueran los hitos sociales del año, la sensación del exilio podría no ser muy abrumadora, de hecho podría diluirse en la emoción del cambio y la aventura.
Pero Comus había vivido demasiado a fondo en el corazón de las cosas como para considerar la vida en un lugar perdido como algo más que estancamiento y, con todo derecho, consideraba que el estancamiento, mientras se es joven, es una ofensa contra la naturaleza y la razón, como la perversa ironía que envía decrépitos inválidos a recorrer dolorosamente el mundo y encierra a las panteras en jaulas estrechas. Lo estaban apartando como se aparta a un vino, pero no para mejorarlo en el proceso sino para deteriorarlo, para que perdiera los mejores momentos de su juventud, su salud y su belleza en un mundo donde la juventud, la salud y la belleza son tan importantes y donde el tiempo nunca devuelve lo que se ha perdido. Y así, cuando al cierre de cada acto caía el telón, Comus sentía caer sobre él una sensación de privación y depresión; con amargura veía cómo se escapaba su última noche de diversión social. En menos de una hora todo habría terminado; en unos pocos meses sería un recuerdo irreal. "



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