El infierno de los enamorados (fragmento)Íñigo López de Mendoza

El infierno de los enamorados (fragmento)

"Hipólito me guardaba
la cara, cuando leía,
veyendo que la mudaba
con temor que me ponía;
e por cierto presumía
que yo fuese atribulado,
sintiéndome por culpado
de lo que allí s'entendía.
Díjome: «Non receledes
de penar, maguer veades
en las letras que leedes
algunas contrariedades,
que el título que mirades
al ánima se dirige:
tanto qu'el cuerpo la rige,
de sus penas non temades».
E bien como el que por yerro
de crimen es condepnado
a muerte de crüel fierro,
e por su ventura o fado
de lo tal es relevado
e retorna en su salud,
así fizo mi virtud
en el su primero estado.
Entramos por la escureza
del triste lugar eterno,
a do vi tanta graveza
como dentro en el infierno:
Dédalo, qu'el grand claverno
obró de tal maestría,
por cierto aquí dubdaría
su saber, si bien discerno. "



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