Crítica a Karl Marx: una biografía política (fragmento) Wolfgang Harich

Crítica a Karl Marx: una biografía política (fragmento)

"De Rühle procede el Marx neurótico, al que la hepatopatía y los furúnculos suministran otras tantas excusas para huir de situaciones desagradables. Pero, con la comparación, llega uno también al convencimiento de que Rühle era más sólido; de que fue todavía capaz de dar la primacía a la contextualización histórica y al contenido de la obra vital de Marx, mientras que el mugrón queda anegado en una crecida de nimiedades anecdóticas.
Pues lo privado, que tratándose de personalidades de significación histórico-universal apenas merece mención, y que resulta prácticamente irrelevante en el caso de los grandes sabios, troca en las manos de un Raddatz ávido de sensacioncillas en tema principal. Hegel se burló de la impropiedad de una historiografía dictada por el punto de vista del ayuda de cámara, para quien el héroe no es tal, porque tiene que ponerle las botas y lo ha visto más de una vez ahíto de champán. Para los historiadores y filólogos que sentaron las bases del prestigio mundial de Alemania en el campo científico de la biografía, eso fue algo incuestionable. Con Raddatz se precipita ahora la psicología del ayuda de cámara en el barro de la prensa sensacionalista entretenida en husmear la esfera íntima de las estrellas cinematográficas: Marx como Romy Schneider.
¿Una biografía política? Si lo fuera, tendrían que comparecer en ella el Estado y la historia; entonces tendría que plantearse, por ejemplo, la ruptura de Marx con Lassalle en el contexto del conflicto constitucional prusiano. Si, como en el caso de Raddatz, eso ni se roza, lo único que queda es el Marx ergotizante, ingrato con un amigo que había sido tan amable de procurarle un editor.
También aquí prolifera lo privado. Lo que, precisamente, torna incomprensible la eficacia causal del marxismo a lo largo del tiempo. Marx está hoy ante puertas: pacíficamente en Portugal, belicosamente ante Saigón. ¿Con qué? ¿Con su teoría de la plusvalía? ¿Con su doctrina de la lucha de clases? ¿Con la reputación ganada entre los proletarios de todos los países? Parecen más importantes sus monóculos, su afición a las vinagretas picantes, sus cuitas de ganapán. Y el problema más digno de reflexión que ha dejado para que la posteridad se devane los sesos con él sigue siendo, ni que decir tiene, el que tal vez dejara encinta a la ama de llaves. "



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