Decimonónicos (fragmento)José Miguel Oviedo

Decimonónicos (fragmento)

"El siglo XIX de la literatura hispanoamericana gira, en mayor o menor grado, alrededor del movimiento romántico por influjo directo de lo ocurrido en las literaturas europeas de entonces. Hay que reconocer que nuestro romanticismo, salvo ciertas excepciones, como la del surgido en Buenos Aires y, tardíamente, en Colombia, no se distinguió precisamente por su originalidad o riqueza pues fue víctima de imitaciones postizas; por ejemplo, nuestro romanticismo cultivó una forma hechiza de “medievalismo”, que era algo, por supuesto, ausente de nuestra experiencia cultural. Aunque puede decirse, con bastante justicia, que hasta los albores del modernismo, nuestras letras del siglo XIX no tuvieron un rango estético muy alto; se produjo en cambio algo sustancial: el concepto de “literatura nacional” que todavía hoy sigue sirviendo como pauta para enjuiciar y ordenar nuestro proceso literario. Esto está conectado, a su vez, con la idea de que el proceso literario es una manifestación del espíritu nacional, lo que nos permite hablar de “literatura mexicana” o “literatura chilena”. El más claro ejemplo es lo que ocurre en el Río de la Plata, donde tenemos una interesante triangulación entre “El matadero”, del fundador Esteban Echeverría, el célebre Facundo de Sarmiento –un vasto ensayo en el que asistimos al nacimiento de una nación bajo la dicotomía de civilización o barbarie– y el magistral Martín Fierro, que convierte al denigrado gaucho de piezas anteriores en un conmovedor héroe romántico. "


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