Bakunin (fragmento)Edward Hallett Carr

Bakunin (fragmento)

"El sencillo dramatismo de la fuga de Bakunin —fuga evidentemente propiciada y aún apoyada por los más altos funcionarios de Siberia— causó una gran perplejidad entre, los occidentales, para quienes resultaba incomprensible el relajamiento de la administración rusa en los apartados distritos del Imperio zarista. La notoria amistad entre Bakunin y los sucesivos gobernadores de Siberia aparecía equívoca de por sí. Semejantes aprensiones estaban reforzadas por el arraigado rumor de que se trataba de un agente al servicio del gobierno ruso. Años más tarde, con ocasión de la disputa entre él y Marx, volvió a salir más de una vez a la luz pública la especie de que el gobierno del zar había deliberadamente dejado escapar a Bakunin a fin de que pudiera dedicarse a desbaratar el juego político de los honestos marxistas. Pero si bien hay que desechar de plano esos rumores, por demás fantásticos, queda, sin embargo, en pie la evidente realidad de la connivencia de Bakunin con las altas jerarquías de Siberia. La investigación oficial abierta con motivo de la fuga de tan importante «delincuente» se prolongó por espacio de más de dos años y medio, y como fuera que los
hilos del desarrollo de esa investigación estaban en manos de Korsakov, para quien resultaba imposible condenar a sus subordinados sin que, a la vez, se pusiese al descubierto su propia negligencia, no se llegó a ningún resultado concreto. En definitiva, sólo se impusieron dos sanciones, ligerísimas por cierto. En mayo de 1864 Afanasiev fue condenado dos meses de arresto por haber requerido al capitán del Strelok para que admitiera como pasajero a Bakunin. Y a un guardiamarina, por no haber entregado con la diligencia debida un despacho de Irkutsk advirtiendo al gobernador de la Provincia Marítima que Bakunin era un desterrado político, se le impuso un mes de confinamiento en el cuartel. Todos los demás complicados en este asunto salieron absueltos."
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