Zulkais (fragmento)William Beckford

Zulkais (fragmento)

"Tremendamente consternados, nos arrojamos a sus pies; pero, dándonos la espalda, ordenó a sus eunucos que nos llevaran a nuestras habitaciones separadas.
No eran escrúpulos hacia la clase y cualidad de nuestro amor lo que trastornaba al Emir. Su único objetivo era ver a su hijo convertido en un gran guerrero y en un príncipe poderoso, y para conseguir este fin último no descuidaba ni un ápice. En cuanto a mí, tan sólo era un instrumento que podía ser utilizado; no le preocupaba lo más mínimo el peligro de que, a causa de la sucesión de obstáculos y concesiones en nuestra relación, ésta llegase a ser todavía más ardiente. Por otra parte, asumía que la indolencia y el placer, si no eran cortados a tiempo, interferían necesariamente sus proyectos. Consideraba obligatorio, de cualquier forma, adoptar con nosotros una línea de conducta más decidida y dura de lo que había sido hasta entonces; y en un momento desdichado llevó a cabo sus propósitos. ¡Ay! Sin sus precauciones, sin sus proyectos, sin su intransigente vigilancia, hubiésemos permanecido en la inocencia, ¡y jamás habríamos sido arrastrados a esta región de sufrimiento!
El Emir, una vez se hubo retirado a sus aposentos, mandó comparecer a Shaban y le comunicó su irrevocable decisión de separarnos por un tiempo. El prudente eunuco se arrodilló ante él de inmediato, con la cara pegada al suelo, y poniéndose de nuevo en pie, dijo:
–Perdone el señor a su esclavo si se atreve a tener una opinión diferente. No desatéis sobre esta llama naciente los vientos de la oposición y la ausencia, o se inflamará de tan espantosa forma que no podréis contenerla ni comprenderla. Conocéis el impetuoso carácter del Príncipe; su hermana ha dado hoy pruebas, sólo pequeños indicios, de parecido talante. Dejad que permanezcan juntos sin oposición; permitid sus diversiones infantiles. Pronto se cansarán el uno del otro, y Kalilah, hastiado de la monotonía del harén, os suplicará que le saquéis de sus recintos. "



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