El gran océano (fragmento)Rafael Bernal

El gran océano (fragmento)

"Son varias las corrientes marinas que cruzan el océano y las principales, que han sido de importancia para la navegación, se pueden reducir a las siguientes: la de Kurosibo, que va desde la isla de Formosa o Taiwán hasta la Columbia Británica; la norecuatorial, que corre paralela al ecuador, a unos 10° al norte, desde California hasta Formosa; la de Humboldt, que fluye de sur a norte, de la Antártida, lamiendo las costas sudamericanas, hasta cerca del ecuador, en cabo Blanco; la sudecuatorial, paralela a la norecuatorial, a 10° al sur del ecuador, desde las islas Galápagos hasta la Nueva Caledonia y, finalmente, la llamada ecuatorial, que va desde la Nueva Guinea hasta Panamá. Las principales corrientes de los vientos siguen a las marinas, tanto la norecuatorial como la surecuatorial y son inversas a los 40° de latitud norte y latitud sur.
Ya hemos dicho que dentro de esta enorme cuenca se encuentran miles de islas de todo tipo; desde las de origen volcánico, con montañas elevadas, como las Hawái, las de la Sociedad o las Marquesas, hasta los atolones bajos, que no sobresalen del mar más de cinco o seis metros, como las Bikini. Todas ellas son de origen volcánico y reciente. Algunas se forman con volcanes que emergieron del mar y que, en algunos casos, como en Hawái, están aún activos. En otras, los volcanes no llegaron a emerger y los industriosos corales fueron construyendo sobre el borde de los cráteres, hasta formar las típicas lagunas de los atolones donde, con el tiempo, el mar fue reuniendo arena y ripio de coral, hasta formar islas. En verdad, los volcanes parecen ser el leitmotiv del Pacífico, donde han creado y han destruido sin cesar. Las dos terceras partes de los volcanes activos en la superficie del globo se encuentran en esa zona y provocan desastres grandiosos, como el de 1960 que destruyera las ciudades chilenas de Valdivia y Concepción y provocara una ola gigantesca que, 24 horas más tarde, causara graves daños en las costas japonesas. La cadena volcánica parece rodear todo el Pacífico, desde la Antártida, donde está activa, pasando por todas las costas americanas, hasta Alaska, y de allí, doblando al sur, por Japón, las Filipinas y la Nueva Zelanda.
Los geógrafos y los antropólogos han dividido las islas del Pacífico en tres grandes grupos, de acuerdo con las razas que los poblaban a la llegada de los europeos. Uno de ellos, la Polinesia, se forma por un enorme triángulo cuyos vértices son las Hawái, Pascua y la Nueva Zelanda. Aparte de estas islas, contiene los archipiélagos de Tonga, Sociedad, Samoa, Cook, Tubuai, Fenice, Tokelau, Maniki, Tuamotú, Espóradas y Marquesas. La Melanesia se integra con la Nueva Guinea y los archipiélagos de la Nueva Caledonia, las Nuevas Hébridas, Bismarck, Salomón, Luisiadas y Fiji. La Micronesia abarca las Palau, las Carolinas, las Marianas, las Gilbert, las Ellice y las Marshall.
Éste es el campo geográfico de nuestra historia, campo de mar y cielo, cielo y mar durante semanas y semanas de navegación; inhóspitos mar y cielo, enemigos del hombre terrestre, hambre y sed ardorosa, dolor en los ojos enrojecidos por la búsqueda en el horizonte y la señal de alguna tierra amiga, entre el largo pasar de las olas, como grandes lomas viajeras. Éste es el mar soñado, presentido y buscado por los hombres de Europa durante siglos; es el mar de las extrañas aventuras, de los viajes maravillosos, de las leyendas increíbles y de las verdades que parecen más increíbles que las leyendas. Es el mar donde parece lógico inventar el barco fantasma de los holandeses o el “caleuche” de los marinos chilotas. Es un mar cuya inmensidad lastima el pensamiento del hombre terrestre. "



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