Fundamentos teóricos del marxismo (fragmento)Mijaíl Tugán Baranovski

Fundamentos teóricos del marxismo (fragmento)

"El fanatismo religioso fue durante largo tiempo una fuente fecunda de guerras constantes y despiadadas. El amor nacional ofendido, el patriotismo, da, hoy mismo, frecuente ocasión a las guerras. Pero en general puede decirse que la motivación psicológica de las guerras entre los pueblos civilizados está, predominantemente, en los sentimientos ego-altruistas. También los motivos económicos tienen junto a ellos importancia capital; como en las guerras coloniales contemporáneas. Sin embargo, una gran guerra, considerada, considerada económicamente, es en muy raros casos, aun para el mismo vencedor, una aventura provechosa. Cuesta demasiado dinero. No sin justicia muchos sociólogos (St. Simon, Comte, Buckle, Spencer), contraponen el tipo industrial de la sociedad al guerrero, y consideran la guerra como la perturbación más honda del progreso industrial. Desde Adam Smith muchos economistas se han esforzado en probar la inutilidad económica de la guerra, cuyos perjuicios económicos superan con mucho a sus ventajas, lo que no disuade, lo más mínimo, a los pueblos civilizados de arruinarse en constantes guerras, dando con ello buena prueba de que no son los intereses económicos lo que les mueve a guerrear.
¿Qué clase social gana con una guerra? Ciertamente que no es la trabajadora. ¿Ganan los capitalistas? Sin duda, en algunos casos; pero con más frecuencia sufren la industria y el comercio cuantiosas pérdidas, aun en los pueblos victoriosos. Aun aceptado que la guerra favorece a los intereses económicos de las clases poderosas, esto no puede explicar por qué las grandes masas, que evidentemente no constan de capitalistas, son las más veces belicosas y apoyan con su asentimiento la política guerrera de los Gobiernos. Nada puede hasta hoy despertar en las masas mayor entusiasmo que los éxitos guerreros, y sería desconocer totalmente la naturaleza humana pretender explicarlo por los provechos económicos, muy dudosos, que una guerra pudiera aportar al vencedor. El soldado moderno no es el mercenario de otros tiempos, no lucha por la riqueza, sino por bienes ideales, como la honra, la fama, el poder de su patria, etc. "



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