Dios le bendiga Mr. Rosewater (fragmento)Kurt Vonnegut

Dios le bendiga Mr. Rosewater (fragmento)

"Hablando de Pisquontuit: los que apreciaban el lugar lo pronunciaban «Pawn-it». Los que no, lo pronunciaban «Piss-on-it»1. En algún tiempo existió un jefe indio llamado así. Llevaba un taparrabos, y vivía como todo su pueblo, de la pesca y los frutos silvestres. No sabía nada de agricultura, y desconocía también los abalorios, los ornamentos de plumas y el arco y la flecha. Pero el alcohol era su íntimo amigo. Murió alcoholizado en 1638.
Cuatro mil lunas más tarde, el pueblo que inmortalizó su nombre estaba poblado por doscientas familias muy ricas y mil familias corrientes cuyos miembros servían de un modo u otro a los ricos. La vida era allí generalmente monótona y miserable, nada sutil, nada ingeniosa, siempre repetida; precisamente tan absurda y miserable como la vida en Rosewater, Indiana. Los millones heredados no ayudaban, tampoco las artes y las ciencias.
Fred Rosewater era un buen marino y había asistido a la Universidad de Princeton, por eso era bien recibido en los hogares de los ricos, aunque, según los estándares de Pisquontuit, era muy pobre. Su casa era una sórdida construcción de madera oscura, a una milla del alegre muelle.
El pobre Fred trabajaba como un negro para ganar los pocos dólares que llevaba a casa de vez en cuando. Trabajaba en ese momento, sonriendo al carpintero y a los dos plomeros en el bar. Los tres obreros estaban leyendo una publicación escandalosa, un semanario nacional que trataba de crímenes, sexo, animales y niños, generalmente niños mutilados. Se llamaba El Investigador Americano, «El periódico más chispeante del mundo». El Investigador era para el bar lo que el Wall Street Journal era para la cafetería. "



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