Carteruchita (fragmento)Arturo Reyes

Carteruchita (fragmento)

"El calor empezaba á dejarse sentir: el día á que vamos á referimos, cinco ó seis días después de la llegada del Inglesito era uno de esos de prueba en que el terral reseca la piel, las fauces y el cerebro y hace crujir el maderamen de los muebles, y convierte los sótanos en mansión de los dioses y en tórridas sábanas los paseos y en hidrofóbicos los caracteres más apacibles.
Felizmente para el renombre climatológico de nuestra tierra, de estos días entran pocos en la estación, y pronto se establece el equilibrio, y las brisas del mar, saturadas de perfumes salitrosos y de frescuras deliciosas, pregonan, no á voz en grito, pero sí á su manera las templanzas de esta región, donde, según el decir de sus hijos, están las sucursales del Paraíso terrenal.
El día á que nos referimos, en casa de don Lorenzo, como en todas, echaban chispas hasta las paredes; las ramas del árbol caían mustias sobre los hierros del balcón del cuarto da costura; el silencio lo invadía todo; en el patio, las flores se inclinaban sobre los resecos tallos; las prendas tendidas á secar aparecían blancas y rígidas; el gato se amodorraba en una penumbra y hasta el inquieto bandurrio de polluelos, aparecía inmóvil á la sombra de unas macetas de claveles. "



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