El tintero y la tinta (fragmento)Enrique Hernández-Miyares

El tintero y la tinta (fragmento)

"Se me acaba de volcar el tintero, y he vuelto a llenarlo de tinta hasta el tope; como cuando el cerebro descansa por sueño profundo y de pronto el despertar lo llena de ideas. La tinta es siempre un pensamiento inédito, como los que aún no hemos resuelto en palabras. Yo he dejado de decir muchas cosas que se me han ocurrido, así como tantas otras cosas deja cada cual en el tintero.
En días de amargura, he comprendido por qué huyo tanto de mi desordenada mesa de escritor; la tinta me da miedo porque viste de luto... No os riáis. Sé la historia y os la voy a contar.
Un erudito, al que imitaron luego muchos otros, se pasó la sedentaria, larga vida, entre libracos y manuscritos, que estudiaba y descifraba, acaparando ciencia y sabiduría.
El sabio pudo, gracias a los libros, lucir sus facultades de orador, desde la tribuna que el pueblo rodeaba.
El sabio fue el maestro de una gran generación entera, a la que comunicó la esencia de su alma, beatificada por la razón, y su ciencia recogida en las bibliotecas.
El sabio llegó a viejo, entre la consideración y el aplauso de sus conciudadanos, entre la admiración de los que no lo eran.
Cuando el sabio comprendió que se le acercaba la hora postrera, se dispuso a escribir sus obras de filosofía, sus digresiones científicas, la historia de la humanidad y su autobiografía.
Y por último escribió su testamento. Su biblioteca, al pueblo; su poltrona, a un inválido; sus colecciones, al museo; y el tintero a nadie. "



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