El elefante verde (fragmento)Giorgio Pressburger

El elefante verde (fragmento)

"Isaac, en cambio, no participó en la gran recolección de mercaderías. Poco a poco se deshizo de los objetos que amueblaban su cuarto en la casa de sus padres, para arañar un poco de dinero. Con éste compraba otras mercaderías y las revendía, aumentando cada vez más sus ahorros.
«Aquí es necesario ser veloz», decía. Compraba en el mercado encendedores y libros, discos de fonógrafo, corbatas: objetos de poco valor pero no vulgares. Apenas tenía esos artículos, se presentaba en casa de gente que había conocido en la revista, goim que se preocupaban por la elegancia y la distinción y que pagaban sin pestañear. Los billetes se acumulaban velozmente en las manos de Isaac. Por la mañana tenía cien, y por la noche, después de haber hecho tres o cuatro veces el recorrido entre el mercado y los barrios altos de la ciudad, poseía el doble. Guardaba el dinero en una maleta de cartón debajo de la cama; apenas era de día, se echaba al bolsillo una buena cantidad y salía a hacer sus negocios. Se daba ánimos: «Es un riesgo tener en casa tanto dinero, pero si logro salir adelante antes de que se devalúe, la mitad del sueño de mi padre se habrá cumplido. El que gana en el juego del dinero ha comprendido casi todos los secretos del mundo. Esta peste no durará eternamente. Y cuando haya terminado, el dinero seguirá llamándose dinero y la riqueza, riqueza».
Un día le pareció que había llegado el momento. Sacó de debajo de la cama tres maletas llenas de billetes. Contó el dinero. Un año antes habría bastado para comprar toda la mercadería de la plaza Teleky de una sola vez. «Pero todavía alcanzarán para una casa», murmuró. Desde hacía tiempo había elegido un edificio de tres pisos, pintado de verde, en la esquina de la plaza Teleky donde vivían comerciantes, viudas, algunos empleados. «Si llega a ser mío, dejo la mitad de los inquilinos. Los otros apartamentos los derribo y en su lugar construyo un teatro. Y tal vez me convierta en actor y empresario», se dijo, resumiendo un proyecto acunado en muchas noches de insomnio. Estaba secretamente enamorado de una actriz secundaria de la opereta, y el teatro le parecía el mejor de los mundos posibles. "



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