El fin del verano está bajos los tilos (fragmento)Kléber Haedens

El fin del verano está bajos los tilos (fragmento)

"Florence había sido creada para consentir que el humo de Abdullah se alzara hasta sus sedosas y lisas pestañas mientras un joven oficial británico era condenado en su nombre en un bar de Mandalay. Se trataba de un joven apuesto, alto, lo suficientemente robusto como para parecer pesado. Un mechón marrón caía sobre su frente de forma indolente y algunas chicas jóvenes se perdían en las ensoñaciones de sus ojos oscuros, amables y dulces. Un fulgurante resplandor como de neón fue esbozado bajo aquellas pestañas postizas y entonces le sería imposible permanecer fiel a su consorte, Jean Sartroux. Florence no sucumbió a esta certidumbre sin un asomo de melancolía. Ella amaba reír. Ella había pensado que su vida estaría conformada por una serie de elegantes chanzas y que la felicidad de Jean Sartroux consentiría en incentivar ese luminiscente e infantil flash que circuncidaba sus ojos. Firbeix, en cambio, había devenido en la figura egregia de un gentilhombre, a la sazón que inflexible, con una férrea mirada bajo su monóculo, apenas parecía poder quedar absorto por  la indómita violencia del deseo. Mantenía su compostura, de pie sobre una alfombra con motivos chinescos y consideraba la degradación de una mujer como si se tratara de un artístico desnudo de Bouguerau. "


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